...
-Qué pasó ?
-Te desmayaste...
-Cuando?
-Hace dos horas...
-Donde estoy?
-En el asilo...
-Quién habla ?
-Yo, tu hermana...
-Samanta?
-Si, Samanta.
-Porqué yo Samanta?
-...
-Samanta?
-...
-Samanta! Respóndeme! Porqué yo! Respóndeme!
-Cyntia! ya, ya pasó todo, calmada.- decía Pedro tratando de despertarla.
-Despierte, señorita, despierte.- decía el auxiliar del asilo, con el mismo fin de Pedro.
-Samanta!- insistía Cyntia.
-Calma amor, calma, yo estoy aquí.
La noticia recibida había espantado a Cyntia, se deshizo al momento de escucharla, su mente no fue capaz de asimilar el hecho de que su madre biológica, estuviera frente a ella. Y tampoco el hecho de que tenía dos hermanas, ambas muertas.
.-
-Porqué nunca me dijiste lo de mi madre biológica?- preguntó Cyntia a su madre por teléfono.
-No crei que fuera necesario.
-Claro que era necesario, y ahora resulta que mi hermana me está penando.
-Pero Cyntia, tienes que entender, para mí nunca fue fácil.
-Aún así... son cosas importantes.
-Perdón hija, no era mi intención.
-Chao mamá.- dijo Cyntia y cortó, con mucho dolor.
Estaba destruida, no sabía si odiar o querer a Marta, solamente de algo estaba segura, que Samanta estaba buscando algo, y pensaba ir tras ello.
Pasó toda una semana, pero le sirvió para tener las cosas claras, en la tarde iría a la agencia a decirle la verdad a Loretta, y las amigas de Samanta.
.-
-Y cómo se yo que tu eres la hermana de Samanta?- preguntaba Loretta desconcertada ante la noticia.
-Samanta tuvo una sola hermana, Esmeralda, y ella murió cuando Samanta tenía 16.- dijo Scarlett
-Si sé, pero yo soy mayor que Esmeralda.
-No sé si creerte.- decía Loretta.
-Yo si le creo.- dijo Melissa, y tanto Loretta como Scarlett la miraron extrañamente.
-Porqué ?.- dijeron ambas.
-Por que yo conocí a Samanta, mucho más de lo que ustedes la conocieron, y muchas veces me decía que su mamá hablaba de alguien que le faltaba, y que nunca debió dejar ir, seguramente se refería a ti Cyntia.
-Talvez.
-Ven! soy la hermana de Samanta, créanme por favor.- decía Cyntia.
-Está bien, lo único que recuerdo, es que Samanta estuvo en su baño antes de salir a la azotea, no había cámaras ahí, por lo tanto, no vimos lo que hizo.
-El baño... Gracias.- dijo y se fué sin decir adiós.
Ya en su casa, entró al baño, revisó los muebles, las repisas, pero no había nada. Se aburrió y llamó a su madre.
-Aló, hola mamita... no no estoy enojada, si te perdono, de verdad, todo olvidado... no, no lo he llamado todavía... si lo voy a llamar... ya valla a hacer su cosas, si, voy a estar bien, cuidece, si, te amo, gracias por ser la mejor mamá que alguien pueda tener...- habló y cortó, se sentía pacífica, serena.
-Aló Pedrito, si amorsito, si, a está ocupadíto, bueno, cuidece, te amo.- Habló con Pedro.
-Aló Marianita... cómo estay... bien aquí aburrida también... no... el Pedro no puede venir, tiene que trabajar... bueno... cuídate, te quiero amiga.- habló y cortó.
Cyntia se preparaba para dormir, cuando sintió que algo se golpeó en el baño.
-Las cremas tienen que haber sido...
Prendió las luces, y definitivamente había sido las cremas, pero antes de salir del baño y volver a la cama, se dio cuenta que había un pequeño agujero entre la ducha y el piso.
Se atrevió a meter la mano, había un dibujo, era un vestido preciosisimo, el más lindo que alguna vez vio. Atrás tenía una nota:
"Para Loretta, por darme tantas fuerzas, por amarme, como yo te amé a tí....
Para Melisa y Scarlett, por ser las mejores personas que conocí jamás.
Para Esmeralda, por ser mi madre.
y
Para Raúl, por darme un amor que nadie nunca logrará conocer, por darme a entender, que cada amor es distinto....
Y para Cyntia, la hermana que siempre quise tener, y sin embargo morí pensando en ti..."
Ésto último parecía escrito hace muy poco, en comparación con las demás notas.
-Me conocía ?- susurró Cyntia.
-No... nunca te conocí, pero sabía que existías. Eras mi alma, y eres mi alma que sigue aquí en la tierra.- escuchabá en su interior.
-Dónde estás?.- preguntaba
-Dentro, dentro de ti.-
-Como ?- preguntó levantandose.
-Soy un espíritu,
-Que quieres?!.- dijo alterada por el miedo
-Quiero que sientas cada cosa que sentí yo.
De pronto un dolor enorme en el corazón la invadió, sentía pena, como si su ser más amado, hubiera muerto, sintió ganas de morir.
Inconcientemente subió a la terraza, se paró en la esquina del edificio, y se lanzó.
Cyntia había sufrido el regreso de lo negro....
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martes, 9 de junio de 2009
domingo, 7 de junio de 2009
Siete
Marta quedó pasmada, se puso pálida, y Cyntia no sabía si llamar a alguien, o seguir conversando, pero si llamaba a alguien, tenía la certeza de que no podría ver más a Marta, en el asilo la considerarían un peligro.
-Muerta?- dijo Marta, entre sollosos.
-Si, según lo que supe, conocío a un tipo, un idiota, pero fue tanto el amor que sentía, que no soportó el dolor, y se lanzó de su azotea.
-Pero... por que nadie me avisó?-respondió.
-Talvez ella no quiso, talvez tenía rencores hacía usted, disculpeme, pero yo soy adoptada, y ojalá nunca me tope con mi madre biológica, porque nisiquiera tiene la dignidad de llamarse madre de alguien.
-Entiendo, tal vez fué, eso.-
Ambas guardaron silencio, y Marta tomaba aire como para decir algo, y luego lo botaba, arrepentiendose.
.-
-Cansada mami.
-Cansada, porqué hija?
-Es que fui a un asilo hoy, a ver a la mamá de Samanta.
-Aah. Y que onda?, como te fue?
-Bieen, aunque decía cosas bien raras éstas señora, como es que se llamaba?, Marta Lascani.
-Como!?- Exclamó la madre por el teléfono.
-Marta Lascani, porque?, pareciera que te hubiera dicho el nombre de un fantasma.
-...
-Mamá?
-Si, hija?- decía la madre con voz débil.
-Conoces a esa señora?
-No...- respondió.
-Ya, está bien, pero ahora dime la verdad ya?
-No- respondió y cortó, sin siquiera decir adiós.
Cyntia trató de llamar otra vez, pero no contestaban, se terminó aburriendo, y llamó a Pedro, como siempre.
.-
-Te digo que algo me está ocultando.- le dijo a Mariana, al mediodía del día siguiente.
-Pero, por que dices eso?
-Por que me cortó, le estaba preguntando que si la conocía, y me dijo que no, y cortó, no dijo ni chao poh!-.
-Talvez tengai razón, a lo mejor, se cortó la comunicación, como decí que después no te contestaba.
-No sé, a mi todo esto me huele mal, y algo raro se trae mi mamá y esa señora.
Suena el teléfono.
-Airline Fly Away, may I help you? ... oh, wait a minute plis sir.-
-Que pasó?- preguntó Mariana
-Japonés, no caché ni jota que me cresta me dijo. Mizuko!, toma la línea 3 porfa, hay un japonés.- le dijo a Mariana cortando el teléfono.
.-
-Ya ahora, porque estamos llendo de nuevo ?- Preguntó Pedro mientras conducía hacia el asilo.
-Porque si mi mamá no quiere decirme, le pregunto a esta señora, ella tendrá que darme alguna respuesta.
-Ok...
En asilo, Cyntia buscaba respuestas, sabía que algo raro estaba pasando, y de alguna manera todos los sucesos se juntaban.
-Hola señora Marta, cómo está ?
-Hola m'hija, bien y usted?, le ha pasado algo raro estos días?
-Si la verdad es que a eso vengo, pero antes que nada, los presento, Pedro, Marta Lascani, la mamá de Samanta, señora Marta, él es Pedro, mi novio.
-Hola hijo.
-Hola señora.
-En fin, vallamos al grano. Hace dos días, cuando la vine a ver, hablé con mi madre, y le dije su nombre, y reaccionó de una manera bastante extraña, y cuando le pregunté si se conocían, me cortó el teléfono, y la verdad es que estoy un poco asustada, usted conoce a mi madre?
-Pero como voy a saberlo si no conozco el nombre.
-A verdad!, se llama, Andrea Gonzales.
-Andrea Gonzales... Si, si me acuerdo de ella, la conozco bastante.
-Entonces, dígame, que conección tuvo usted con ella...
-Fuimos compañeras de colegio, y luego...
-Luego ?
-Es que, m'hija, es demasiado difícil para mi contarte esto.
-Pero dígale señora, no ve que está asustada.- Dijo Pedro.
-Es que...
-Es que nada, que tiene que ver mi mamá con usted?
-Tu mamá fue mi mejor amiga cuando éramos chicas, y adoptó a mi primera hija.
Un silencio enorme llenó el lugar.
-Pero, Cyntia.-Interrumpió Pedro.- tu no tienes hermanas, quiere decir...
-Si, yo soy tu madre biológica...
-Muerta?- dijo Marta, entre sollosos.
-Si, según lo que supe, conocío a un tipo, un idiota, pero fue tanto el amor que sentía, que no soportó el dolor, y se lanzó de su azotea.
-Pero... por que nadie me avisó?-respondió.
-Talvez ella no quiso, talvez tenía rencores hacía usted, disculpeme, pero yo soy adoptada, y ojalá nunca me tope con mi madre biológica, porque nisiquiera tiene la dignidad de llamarse madre de alguien.
-Entiendo, tal vez fué, eso.-
Ambas guardaron silencio, y Marta tomaba aire como para decir algo, y luego lo botaba, arrepentiendose.
.-
-Cansada mami.
-Cansada, porqué hija?
-Es que fui a un asilo hoy, a ver a la mamá de Samanta.
-Aah. Y que onda?, como te fue?
-Bieen, aunque decía cosas bien raras éstas señora, como es que se llamaba?, Marta Lascani.
-Como!?- Exclamó la madre por el teléfono.
-Marta Lascani, porque?, pareciera que te hubiera dicho el nombre de un fantasma.
-...
-Mamá?
-Si, hija?- decía la madre con voz débil.
-Conoces a esa señora?
-No...- respondió.
-Ya, está bien, pero ahora dime la verdad ya?
-No- respondió y cortó, sin siquiera decir adiós.
Cyntia trató de llamar otra vez, pero no contestaban, se terminó aburriendo, y llamó a Pedro, como siempre.
.-
-Te digo que algo me está ocultando.- le dijo a Mariana, al mediodía del día siguiente.
-Pero, por que dices eso?
-Por que me cortó, le estaba preguntando que si la conocía, y me dijo que no, y cortó, no dijo ni chao poh!-.
-Talvez tengai razón, a lo mejor, se cortó la comunicación, como decí que después no te contestaba.
-No sé, a mi todo esto me huele mal, y algo raro se trae mi mamá y esa señora.
Suena el teléfono.
-Airline Fly Away, may I help you? ... oh, wait a minute plis sir.-
-Que pasó?- preguntó Mariana
-Japonés, no caché ni jota que me cresta me dijo. Mizuko!, toma la línea 3 porfa, hay un japonés.- le dijo a Mariana cortando el teléfono.
.-
-Ya ahora, porque estamos llendo de nuevo ?- Preguntó Pedro mientras conducía hacia el asilo.
-Porque si mi mamá no quiere decirme, le pregunto a esta señora, ella tendrá que darme alguna respuesta.
-Ok...
En asilo, Cyntia buscaba respuestas, sabía que algo raro estaba pasando, y de alguna manera todos los sucesos se juntaban.
-Hola señora Marta, cómo está ?
-Hola m'hija, bien y usted?, le ha pasado algo raro estos días?
-Si la verdad es que a eso vengo, pero antes que nada, los presento, Pedro, Marta Lascani, la mamá de Samanta, señora Marta, él es Pedro, mi novio.
-Hola hijo.
-Hola señora.
-En fin, vallamos al grano. Hace dos días, cuando la vine a ver, hablé con mi madre, y le dije su nombre, y reaccionó de una manera bastante extraña, y cuando le pregunté si se conocían, me cortó el teléfono, y la verdad es que estoy un poco asustada, usted conoce a mi madre?
-Pero como voy a saberlo si no conozco el nombre.
-A verdad!, se llama, Andrea Gonzales.
-Andrea Gonzales... Si, si me acuerdo de ella, la conozco bastante.
-Entonces, dígame, que conección tuvo usted con ella...
-Fuimos compañeras de colegio, y luego...
-Luego ?
-Es que, m'hija, es demasiado difícil para mi contarte esto.
-Pero dígale señora, no ve que está asustada.- Dijo Pedro.
-Es que...
-Es que nada, que tiene que ver mi mamá con usted?
-Tu mamá fue mi mejor amiga cuando éramos chicas, y adoptó a mi primera hija.
Un silencio enorme llenó el lugar.
-Pero, Cyntia.-Interrumpió Pedro.- tu no tienes hermanas, quiere decir...
-Si, yo soy tu madre biológica...
viernes, 29 de mayo de 2009
Seis
-Pero, porqué a la mamá ?- dijo Pedro bostezando.
-Porque acabo de escucharlo, así que mañana mismo vamos a esa agencia a buscar datos sobre la mamá de Samanta.
-Ya, pero duermete.- dijo Pedro apangando la luz.
.-
Cyntia realmente parecía decidida a encontrar a la madre de ésta tal Samanta, y ahí se dirigía. En la agencia le habían dicho que no sabían nada, salvo donde estaba viviendo, y que solía ser alcoholica, de manera, que sacarle información a una señora así, no iba a ser fácil.
-Disculpe, ando buscando a la señora... Marta Lascani.- le dijo Cyntia a la recepcionista del lugar.
La recepcionista puso una cara de asombro enorme, como si algo extraño estuviera pasando. Y Cyntia sentía algo extraño en ese asilo, como un aroma que le recordaba cosas de el pasado.
-Si, ella se encuentra aquí, la estaba esperando...- respondió la recepcionista
-Qué?, me estaban esperando?
-Claro pues, usted es Cyntia, o no ?
-Si... yo me llamo Cyntia, pero no creo que me estén esperando aquí.
-Si le digo que la estan esperando. Venga.
La recepcionista la guió por entre algunos pasillos, con olor a orina en ellos, bastante desagradable, pero cuando salieron al patio, el aroma era exquisito, y Cyntia comenzó a tener un montón de Dèja Vu, que le recordaban pequeños lapsos de su pasado.
Y ahí se encontraba, una anciana de unos 60 años, ciega al parecer, y cubierta completamente con una manta, a pesar de el calor que hacía.
-Martita, la vinieron a ver. Yo nunca pensé que vendría, pero ahora veo que tiene razón.- le dijo la recepcionista y las dejo solas.
Un silencio creó una incomodidad en Cyntia, no sabía que decir, el sólo hecho de ver a la señora, le daba nostalgia, como si algún lazo alguna vez mantuvo con ella.
-Bueno, me vas a saludar o no, si se que están ahí, no porque esté media ciega, signifique que no sepa cuando me dejan sola.- dijo la anciana.
-Hola, me llamo Cyntia.- dijo tímidamente.
-Si sé.
-¿Cómo lo sabe?
-Porque lo sé y punto.
-Ok, está bien, no se enoje.
-No si no me enojo.
-Y también sabe porque estoy acá?
-Creo saberlo.
-Bueno, entonces, me puede decir que hago para que Samanta me deje en paz?
-Conoces a Samanta?
-Si, estoy viviendo en su departamento ahora mismo.
-Viven juntas, que rico...
-Un momento, usted no sabe ?
-Saber qué ?
-Samanta murió, hace 4 meses...
-Porque acabo de escucharlo, así que mañana mismo vamos a esa agencia a buscar datos sobre la mamá de Samanta.
-Ya, pero duermete.- dijo Pedro apangando la luz.
.-
Cyntia realmente parecía decidida a encontrar a la madre de ésta tal Samanta, y ahí se dirigía. En la agencia le habían dicho que no sabían nada, salvo donde estaba viviendo, y que solía ser alcoholica, de manera, que sacarle información a una señora así, no iba a ser fácil.
-Disculpe, ando buscando a la señora... Marta Lascani.- le dijo Cyntia a la recepcionista del lugar.
La recepcionista puso una cara de asombro enorme, como si algo extraño estuviera pasando. Y Cyntia sentía algo extraño en ese asilo, como un aroma que le recordaba cosas de el pasado.
-Si, ella se encuentra aquí, la estaba esperando...- respondió la recepcionista
-Qué?, me estaban esperando?
-Claro pues, usted es Cyntia, o no ?
-Si... yo me llamo Cyntia, pero no creo que me estén esperando aquí.
-Si le digo que la estan esperando. Venga.
La recepcionista la guió por entre algunos pasillos, con olor a orina en ellos, bastante desagradable, pero cuando salieron al patio, el aroma era exquisito, y Cyntia comenzó a tener un montón de Dèja Vu, que le recordaban pequeños lapsos de su pasado.
Y ahí se encontraba, una anciana de unos 60 años, ciega al parecer, y cubierta completamente con una manta, a pesar de el calor que hacía.
-Martita, la vinieron a ver. Yo nunca pensé que vendría, pero ahora veo que tiene razón.- le dijo la recepcionista y las dejo solas.
Un silencio creó una incomodidad en Cyntia, no sabía que decir, el sólo hecho de ver a la señora, le daba nostalgia, como si algún lazo alguna vez mantuvo con ella.
-Bueno, me vas a saludar o no, si se que están ahí, no porque esté media ciega, signifique que no sepa cuando me dejan sola.- dijo la anciana.
-Hola, me llamo Cyntia.- dijo tímidamente.
-Si sé.
-¿Cómo lo sabe?
-Porque lo sé y punto.
-Ok, está bien, no se enoje.
-No si no me enojo.
-Y también sabe porque estoy acá?
-Creo saberlo.
-Bueno, entonces, me puede decir que hago para que Samanta me deje en paz?
-Conoces a Samanta?
-Si, estoy viviendo en su departamento ahora mismo.
-Viven juntas, que rico...
-Un momento, usted no sabe ?
-Saber qué ?
-Samanta murió, hace 4 meses...
jueves, 21 de mayo de 2009
Cinco
-Cómo?!- Insistió Cyntia.
-Nos dijeron qe se lanzó de la terraza del edificio donde estás viviendo.- Dijo Scarlett.
-Eso explica la mujer.
-¿Que mujer?- preguntó Melisa
-Hace un tiempo ya, en uno de los sucesos, sentí ruidos & subí a la terraza, cuando llegué allá, vi a una mujer, que a los minutos saltó, pero cuando miré hacia abajo, no había cadáver, cmo si hubiera desaparecido en el momento en que saltó.
-Talvez...-Dijo Loretta.
-Talvez ?
-Talvez, Samanta, esté tratando de decirnos algo, de mostrarte algo. Talvez no es sólo coincidencia que tu llegases al departamento.- respondió
Hubo un silencio enorme, todos reflexionaban con las extrañas, aunque muy sabias, palabras de Loretta, podría talvez ser una idea descabellada, pero tenía sentido en ese contexto, y sin duda era algo que había que averiguar.
.-
Ya en el departamento, Cyntia, procedía a acostarse, luego de un agitado día, lo único que quería hacer era dormir, relajarse, descansar. Aunque, a pesar de todas las intenciones, no logró su objetivo, no logró conciliar el sueño en toda la noche, escuchaba las palabras de Loretta resonando en su cabeza, un eco infinito que era más fuerte que la intención de dormir.
En la mañana, desayunó, se duchó, se vistió y se fué al trabajo, todo el día ocupadísima, no le permitió llamar a su madre.
Ya en la tarde, de nuevo en su departamento, llamó a Pedro, para invitarlo, y que pasaran la noche juntos.
Veinte minutos más tarde, con Pedro en la casa, y ambos comiendo, Cyntia por fin llamó a su madre.
-Hola mamita... Si, estoy bien, no te preocupes, si, si no me ha pasado nada raro...
Y comenzó a relatarle el día anterior, para contarle todo lo que sabía sobre Samanta.
-Harto cariño que le tienes a tu madrastra.
-Para mi, una madre no es la que te da a luz, si no que la que te cría, me da lo mismo ser adoptada, pero ella me amó desde el momento en que me vió en el hogar.
-Que lindo.- Dijo Pedro con tono sarcástico.
-Chistosito.
En la noche, cuando ambos dormían, Cyntia escuchó algo, una palabra.
-"má"... "mmá"
Se levantó, y fué a la terraza, esta vez no había nadie, pero la palabra era totalmente clara.
-Eso es Pedro.- le gritó para que despertara.
-Aaay!, que pasa mujer.-dijo Pedro exhaltado.
-Ya sé que tenemos que hacer.
-Qué?
-Tenemos que encontrar a la mamá de Samanta!
-Nos dijeron qe se lanzó de la terraza del edificio donde estás viviendo.- Dijo Scarlett.
-Eso explica la mujer.
-¿Que mujer?- preguntó Melisa
-Hace un tiempo ya, en uno de los sucesos, sentí ruidos & subí a la terraza, cuando llegué allá, vi a una mujer, que a los minutos saltó, pero cuando miré hacia abajo, no había cadáver, cmo si hubiera desaparecido en el momento en que saltó.
-Talvez...-Dijo Loretta.
-Talvez ?
-Talvez, Samanta, esté tratando de decirnos algo, de mostrarte algo. Talvez no es sólo coincidencia que tu llegases al departamento.- respondió
Hubo un silencio enorme, todos reflexionaban con las extrañas, aunque muy sabias, palabras de Loretta, podría talvez ser una idea descabellada, pero tenía sentido en ese contexto, y sin duda era algo que había que averiguar.
.-
Ya en el departamento, Cyntia, procedía a acostarse, luego de un agitado día, lo único que quería hacer era dormir, relajarse, descansar. Aunque, a pesar de todas las intenciones, no logró su objetivo, no logró conciliar el sueño en toda la noche, escuchaba las palabras de Loretta resonando en su cabeza, un eco infinito que era más fuerte que la intención de dormir.
En la mañana, desayunó, se duchó, se vistió y se fué al trabajo, todo el día ocupadísima, no le permitió llamar a su madre.
Ya en la tarde, de nuevo en su departamento, llamó a Pedro, para invitarlo, y que pasaran la noche juntos.
Veinte minutos más tarde, con Pedro en la casa, y ambos comiendo, Cyntia por fin llamó a su madre.
-Hola mamita... Si, estoy bien, no te preocupes, si, si no me ha pasado nada raro...
Y comenzó a relatarle el día anterior, para contarle todo lo que sabía sobre Samanta.
-Harto cariño que le tienes a tu madrastra.
-Para mi, una madre no es la que te da a luz, si no que la que te cría, me da lo mismo ser adoptada, pero ella me amó desde el momento en que me vió en el hogar.
-Que lindo.- Dijo Pedro con tono sarcástico.
-Chistosito.
En la noche, cuando ambos dormían, Cyntia escuchó algo, una palabra.
-"má"... "mmá"
Se levantó, y fué a la terraza, esta vez no había nadie, pero la palabra era totalmente clara.
-Eso es Pedro.- le gritó para que despertara.
-Aaay!, que pasa mujer.-dijo Pedro exhaltado.
-Ya sé que tenemos que hacer.
-Qué?
-Tenemos que encontrar a la mamá de Samanta!
domingo, 3 de mayo de 2009
Cuatro
-Tenía 25 años, y trabajaba en la Vancouver de aquí de Santiago, esa agencia a cargo de la diseñadora ésta, una tal Loretta, pero no dice nada más, ni cómo, ni porqué se fué, nada.- continuó Guilda.
-Ok, gracias, te pasaste, oye, y te quedo debiendo el lápiz.-dijó entre risas.
Con el sólo hecho de saber el nombre y el trabajo de la tal Samanta, no le servía de nada, aunque tenía un objetivo, ir a la Vancouver a averiguar más información.
.-
Al otro día, se juntó con Pedro, para que la acompañara a la Vancouver.
Cuando llegaron allá, se encontraron con la recepcionista, una joven de no más de 25 años, y Cyntia preguntó por Samanta. En el momento en el que dijo el nombre, toda la agencia calló, como si Cyntia hubiera dicho la peor palabra jamás dicha, como si ese nombre estuviera prohíbido.
-Chucha Pedro, parece que las cagué.- murmuró.
-Tu tranquila.
La secretaria se retiró, y entró a una oficina. En pequeños momentos salió un mujer de unos 35 años, y muy bien vestida.
-Soy Loretta Vancouver, dígame que se les ofrece.
-Si, andamos buscando a Samanta Rodríguez, trabaja acá todavía o no ?
Loretta guardó silencio por unos momentos.
-Pasen por favor.
Lo hizo pasar a su oficina, muy "chic" y bastante moderna, se sentía una tranquilidad absoluta en dentro.
En el interior de esta oficina, se encontraban la recepcionista, una joven y Loretta.
-Ya, ahora sí, porqué buscan a la señorita Samanta?
-Pero, dígame, ella trabaja aquí o no?
-Pero, dígame por que la busca, es algo demasiado importante?
-Yo no tengo por qué contarle mis asuntos.
-Y yo no tengo porqué contarle quienes o no trabajan aquí, así, que si quiere saber algo sobre todo esto, primero me va a decir por qué busca a Samanta.- dijo Loretta con voz determinante.
-Ok, ok cálmese, nosotros le vamos a explicar.- dijo Pedro para arreglar la situación.
-Vengo de Valdivia, soy nueva aquí en la cuidad, y me mudé hace muy poco a un pequeño departamento en Providencia, el problema, es que me están pasando cosas demasiado raras dentro de este departamento, averigüe, y el departamento perteneció a Samanta Rodriguez, pero, en la agencia no sabían anda excepto el nombre y que trabaja acá, así que por eso, vengo hacia acá a saber algo más sobre esta Samanta, y por qué se fue.
-Un momento, usted dijo "cosas raras"?- pregunto la recepcionista.
-Si, cosas extrañas.
-Como que tipo de cosas?- preguntó la otra joven.
Ambas parecían muy interesadas en la historia de Cyntia contaba.
-La otra vez...
Y comenzó a contarles todas las experiencias, que no habían sido pocas.
-Ok, nos quedó claro, no, Samanta ya no trabaja aquí.
-Y tanto atado, para un no!- respondió Cyntia alterada.
-Espera, que ahora nos toca a nosotras. Samanta no trabaja acá, tubo problemas en el pasado. Conoció a un hombre, Raúl se llamaba, un completo idiota, que usó su auto para traficar droga.
-A entiendo, está presa.
-Espera, por eso estamos aquí las tres, eramos las mejores amigas.
-A ver, a ver, a ver.- dijo Pedro- Eramos?
-Si, Samanta, cuatro meses atrás se quitó la vida...
-Ok, gracias, te pasaste, oye, y te quedo debiendo el lápiz.-dijó entre risas.
Con el sólo hecho de saber el nombre y el trabajo de la tal Samanta, no le servía de nada, aunque tenía un objetivo, ir a la Vancouver a averiguar más información.
.-
Al otro día, se juntó con Pedro, para que la acompañara a la Vancouver.
Cuando llegaron allá, se encontraron con la recepcionista, una joven de no más de 25 años, y Cyntia preguntó por Samanta. En el momento en el que dijo el nombre, toda la agencia calló, como si Cyntia hubiera dicho la peor palabra jamás dicha, como si ese nombre estuviera prohíbido.
-Chucha Pedro, parece que las cagué.- murmuró.
-Tu tranquila.
La secretaria se retiró, y entró a una oficina. En pequeños momentos salió un mujer de unos 35 años, y muy bien vestida.
-Soy Loretta Vancouver, dígame que se les ofrece.
-Si, andamos buscando a Samanta Rodríguez, trabaja acá todavía o no ?
Loretta guardó silencio por unos momentos.
-Pasen por favor.
Lo hizo pasar a su oficina, muy "chic" y bastante moderna, se sentía una tranquilidad absoluta en dentro.
En el interior de esta oficina, se encontraban la recepcionista, una joven y Loretta.
-Ya, ahora sí, porqué buscan a la señorita Samanta?
-Pero, dígame, ella trabaja aquí o no?
-Pero, dígame por que la busca, es algo demasiado importante?
-Yo no tengo por qué contarle mis asuntos.
-Y yo no tengo porqué contarle quienes o no trabajan aquí, así, que si quiere saber algo sobre todo esto, primero me va a decir por qué busca a Samanta.- dijo Loretta con voz determinante.
-Ok, ok cálmese, nosotros le vamos a explicar.- dijo Pedro para arreglar la situación.
-Vengo de Valdivia, soy nueva aquí en la cuidad, y me mudé hace muy poco a un pequeño departamento en Providencia, el problema, es que me están pasando cosas demasiado raras dentro de este departamento, averigüe, y el departamento perteneció a Samanta Rodriguez, pero, en la agencia no sabían anda excepto el nombre y que trabaja acá, así que por eso, vengo hacia acá a saber algo más sobre esta Samanta, y por qué se fue.
-Un momento, usted dijo "cosas raras"?- pregunto la recepcionista.
-Si, cosas extrañas.
-Como que tipo de cosas?- preguntó la otra joven.
Ambas parecían muy interesadas en la historia de Cyntia contaba.
-La otra vez...
Y comenzó a contarles todas las experiencias, que no habían sido pocas.
-Ok, nos quedó claro, no, Samanta ya no trabaja aquí.
-Y tanto atado, para un no!- respondió Cyntia alterada.
-Espera, que ahora nos toca a nosotras. Samanta no trabaja acá, tubo problemas en el pasado. Conoció a un hombre, Raúl se llamaba, un completo idiota, que usó su auto para traficar droga.
-A entiendo, está presa.
-Espera, por eso estamos aquí las tres, eramos las mejores amigas.
-A ver, a ver, a ver.- dijo Pedro- Eramos?
-Si, Samanta, cuatro meses atrás se quitó la vida...
jueves, 30 de abril de 2009
Tres
-Cyntia ?
Nadie responde ...
-Cyntia ?
Pedro se levanta del sillón y ve a Cyntia tirada en el piso, con los ojos abiertos y apuntando a la puerta.
.-
Cyntia despierta 30 minutos después del incidente, con un grito espantoso & me Pedro enseguida acude a socorrerla.
-Pedro, limpiame, sácame esta sangre, Pedro.- decía llorando.
Él no lograb entender que ocurría, por que Cyntia estaba totalmente limpia, aún así, la llevó a la ducha, y la bañó, una vez terminado esto, ambos durmieron juntos.
.-
Cyntia iba hacia el trabajo, 6 días habían pasado desde el incidente, y todavía no lograba explicarse como o porque estaba todo ésto ocurriendo. Obviamente le había contado a Mariana, pero ni ella sabía como ayudarla.
También le dijo a su madre, pero la madre le había dado como unica solución, una mudanza, y esa era la última opcion que tomaría ella, amaba su departamento, y a pesar del poco tiempo hospedada ahí, ya lo quería como si llevara años.
.-
Luego de arduo día de trabajo, continuó con la típica rutina, de esperar a Pedro en su departamento.
En el transcurso, escucho gritos en el pasillo, se preocupó y salió, y cada vez que se trataba de acercarse, el ruido se hacía más lejano, llevándola a la azotea del edificio.
En el momento en que puso un pie ahí, todo cesó, y sus ojos quedaron fijos en una mujer, al borde de la azotea, a punto de caer al vacío.
-Que está haciendo?!, venga para acá, yo la puedo ayudar.
-No...
-Porfavor piense en lo que hace...
-Nooo!, hoy vuelvo a lo negro.
La mujer saltó, y Cyntia corrió a verla, pero en el suelo, no había cuerpo, ni sangre, ni rastro alguno de que alguien habría caído por ahí.
Cuando bajó de nuevo al 7mo. piso, a su habitación, abrió la puerta, y vió a la mujer dentro de su cuarto.
Cyntia corrió escaleras abajo, y se encontró con Pedro.
-Estaba ahí Pedro, yo la ví, fue horrible, que me está pasando.-decía desconsolada.
-Cálmate, saldremos de ésto.
-Como?
-No sé, pero algo tendremos que hacer, algo se nos ocurrirá.
Subieron y comieron, luego durmieron juntos, al otro día, Cyntia no asistió al trabajo.
.-
-Disculpe, quiero una pequeña información de la señora Guilda, ella me vendió mi apartamento, y quisiera saber algo sobre él.- Dijo Cyntia a la recepcionista del establecimiento.
-Un momento por favor.
Espero por unos momentos y vio a Guilda aparecer de entre una cortina.
-Guilda, necesito tu ayuda urgente.
-Si, por supuesto dime.
-Que sabes de el anterior dueño o dueña de mi departamento.
-Uyy!, me pones en un aprieto, es que los acreedores actuales no deben saber nada sobre los anteriores, pero déjame hacer algo.
Guilda entro a una habitación que decía "Directorio" y la hizo esperar afuera.
Luego de algunos minutos, salió con una carpeta blanca. La abre.
-Aquí está. Dice que su anterior dueña, se llamaba Samanta Andrea Rodriguez Lascani...
Nadie responde ...
-Cyntia ?
Pedro se levanta del sillón y ve a Cyntia tirada en el piso, con los ojos abiertos y apuntando a la puerta.
.-
Cyntia despierta 30 minutos después del incidente, con un grito espantoso & me Pedro enseguida acude a socorrerla.
-Pedro, limpiame, sácame esta sangre, Pedro.- decía llorando.
Él no lograb entender que ocurría, por que Cyntia estaba totalmente limpia, aún así, la llevó a la ducha, y la bañó, una vez terminado esto, ambos durmieron juntos.
.-
Cyntia iba hacia el trabajo, 6 días habían pasado desde el incidente, y todavía no lograba explicarse como o porque estaba todo ésto ocurriendo. Obviamente le había contado a Mariana, pero ni ella sabía como ayudarla.
También le dijo a su madre, pero la madre le había dado como unica solución, una mudanza, y esa era la última opcion que tomaría ella, amaba su departamento, y a pesar del poco tiempo hospedada ahí, ya lo quería como si llevara años.
.-
Luego de arduo día de trabajo, continuó con la típica rutina, de esperar a Pedro en su departamento.
En el transcurso, escucho gritos en el pasillo, se preocupó y salió, y cada vez que se trataba de acercarse, el ruido se hacía más lejano, llevándola a la azotea del edificio.
En el momento en que puso un pie ahí, todo cesó, y sus ojos quedaron fijos en una mujer, al borde de la azotea, a punto de caer al vacío.
-Que está haciendo?!, venga para acá, yo la puedo ayudar.
-No...
-Porfavor piense en lo que hace...
-Nooo!, hoy vuelvo a lo negro.
La mujer saltó, y Cyntia corrió a verla, pero en el suelo, no había cuerpo, ni sangre, ni rastro alguno de que alguien habría caído por ahí.
Cuando bajó de nuevo al 7mo. piso, a su habitación, abrió la puerta, y vió a la mujer dentro de su cuarto.
Cyntia corrió escaleras abajo, y se encontró con Pedro.
-Estaba ahí Pedro, yo la ví, fue horrible, que me está pasando.-decía desconsolada.
-Cálmate, saldremos de ésto.
-Como?
-No sé, pero algo tendremos que hacer, algo se nos ocurrirá.
Subieron y comieron, luego durmieron juntos, al otro día, Cyntia no asistió al trabajo.
.-
-Disculpe, quiero una pequeña información de la señora Guilda, ella me vendió mi apartamento, y quisiera saber algo sobre él.- Dijo Cyntia a la recepcionista del establecimiento.
-Un momento por favor.
Espero por unos momentos y vio a Guilda aparecer de entre una cortina.
-Guilda, necesito tu ayuda urgente.
-Si, por supuesto dime.
-Que sabes de el anterior dueño o dueña de mi departamento.
-Uyy!, me pones en un aprieto, es que los acreedores actuales no deben saber nada sobre los anteriores, pero déjame hacer algo.
Guilda entro a una habitación que decía "Directorio" y la hizo esperar afuera.
Luego de algunos minutos, salió con una carpeta blanca. La abre.
-Aquí está. Dice que su anterior dueña, se llamaba Samanta Andrea Rodriguez Lascani...
lunes, 27 de abril de 2009
Dos
Cuando entró Pedro, la puerta estaba abierta, y no había rastro de Cyntia.
-Cyntia?, Cyntia!?
Cyntia estaba en su baño, despierta, en la ducha y con el agua corriendo sobre su cuerpo, arriconada en la esquina de la tina, y a pesar de oír los gritos de Pedro, no hacía nada, no podía moverse, estaba en shock, y tenía mideo, pero no reaccionaba.
-Cyntia!, Dios mio que te pasó, por que estás aquí.
-Pedro, ella callo encima mío, y estaba toda ensangrentada, y tengo que sacarme esta sangre.- Decía llorando y mirando fijamente la puerta.
-Pero, que sangre?, de que sangre hablas?, estas limpia Cyntia.
-Es que acaso no me veí, no te dai cuenta como estoy de sucia. Y me paso y me paso el jabón y no sale.- sollozaba desesperada.
-Ya ok, yo te voy a limpiar, a ver.
Las desvistió y la limpió por completo.
Extrañamente, cuando Cyntia se limpió siguió viendo la sangre, mientras que ahora que la limpiaba Pedro, la sangre desaparecía, y podía ver su piel reluciente.
Después de salir del baño, se acomodaron ambos en el sillón con un chal, y comieron la comida china que había traído Pedro, no dijeron nada en toda la noche, así que ambos, acurrucados, calentitos, se durmieron.
.-
-Yes, excuse me?, yes... tomorrow morning at 9 o'clock, yes, alright, thanks for calling us.- dijo Cyntia atendiedo el telefóno
-Gringo?.- dijo Mariana.
-Japonés, pero tu cachai' que esos también le pegan al inglés. Aparte que del japonés se encarga la Mizuko.
Llevaba ya dos semanas trabajando en la aerolínea como traductora, disfrutaba su trabajo, y además conoció a Mariana, que a pesar de ser 5 años menor, era su compañia perfecta. "Uñi' Mugre" decía su madre cuando le escuchaba hablar de ambas.
Y además de llevar ya dos semanas de vida laboral, eran tres las que habían pasado desde el incidente, y a pesar del tiempo, nadie logró explicarse el porque ocurría esto.
-Ya, me voy, es que tengo cita con mi amado y no quiero llegar tarde.- dijo despidiendose de Mariana.
Con Pedro llevaban 5 años de pololeo, y realmente ambos sentían su amor, estaba contenta con él y cada día era mejor que el anterior; habían planeado salir a algún restaurant elegante, para comer cosas raras, pero ricas, como lo hacen los cuicos.
Ya de vuelta en el departamento de Cyntia, estaban besandose, cuando un extraño, pero fuerte ruido perturba la escena de amor.
-Contrataste a alguien para que viniera a molestar ?- dijo Pedro, un poco molesto.
-No como se te ocurre ridículo.
-Entonces...
-Ay!, anda a ver tu, es que me da miedo a mi.- dijo Cyntia un poco asustada.
-Ya, espera.
Pedro camina hacia la entrada, y ve la puerta abierta, la cerró, y volvieron a lo suyo.
No alcanzaron a pasar ni 5 minutos y se sientió el mismo ruido.
-Aaaa!, ahora anda tu!, me da flojera ir yo!.- dijo Pedro molesto.
-Ya oh!
Pedro espera sentado en el sillón cuando siente el cuerpo de Cyntia caer en la entrada de la puerta...
-Cyntia?, Cyntia!?
Cyntia estaba en su baño, despierta, en la ducha y con el agua corriendo sobre su cuerpo, arriconada en la esquina de la tina, y a pesar de oír los gritos de Pedro, no hacía nada, no podía moverse, estaba en shock, y tenía mideo, pero no reaccionaba.
-Cyntia!, Dios mio que te pasó, por que estás aquí.
-Pedro, ella callo encima mío, y estaba toda ensangrentada, y tengo que sacarme esta sangre.- Decía llorando y mirando fijamente la puerta.
-Pero, que sangre?, de que sangre hablas?, estas limpia Cyntia.
-Es que acaso no me veí, no te dai cuenta como estoy de sucia. Y me paso y me paso el jabón y no sale.- sollozaba desesperada.
-Ya ok, yo te voy a limpiar, a ver.
Las desvistió y la limpió por completo.
Extrañamente, cuando Cyntia se limpió siguió viendo la sangre, mientras que ahora que la limpiaba Pedro, la sangre desaparecía, y podía ver su piel reluciente.
Después de salir del baño, se acomodaron ambos en el sillón con un chal, y comieron la comida china que había traído Pedro, no dijeron nada en toda la noche, así que ambos, acurrucados, calentitos, se durmieron.
.-
-Yes, excuse me?, yes... tomorrow morning at 9 o'clock, yes, alright, thanks for calling us.- dijo Cyntia atendiedo el telefóno
-Gringo?.- dijo Mariana.
-Japonés, pero tu cachai' que esos también le pegan al inglés. Aparte que del japonés se encarga la Mizuko.
Llevaba ya dos semanas trabajando en la aerolínea como traductora, disfrutaba su trabajo, y además conoció a Mariana, que a pesar de ser 5 años menor, era su compañia perfecta. "Uñi' Mugre" decía su madre cuando le escuchaba hablar de ambas.
Y además de llevar ya dos semanas de vida laboral, eran tres las que habían pasado desde el incidente, y a pesar del tiempo, nadie logró explicarse el porque ocurría esto.
-Ya, me voy, es que tengo cita con mi amado y no quiero llegar tarde.- dijo despidiendose de Mariana.
Con Pedro llevaban 5 años de pololeo, y realmente ambos sentían su amor, estaba contenta con él y cada día era mejor que el anterior; habían planeado salir a algún restaurant elegante, para comer cosas raras, pero ricas, como lo hacen los cuicos.
Ya de vuelta en el departamento de Cyntia, estaban besandose, cuando un extraño, pero fuerte ruido perturba la escena de amor.
-Contrataste a alguien para que viniera a molestar ?- dijo Pedro, un poco molesto.
-No como se te ocurre ridículo.
-Entonces...
-Ay!, anda a ver tu, es que me da miedo a mi.- dijo Cyntia un poco asustada.
-Ya, espera.
Pedro camina hacia la entrada, y ve la puerta abierta, la cerró, y volvieron a lo suyo.
No alcanzaron a pasar ni 5 minutos y se sientió el mismo ruido.
-Aaaa!, ahora anda tu!, me da flojera ir yo!.- dijo Pedro molesto.
-Ya oh!
Pedro espera sentado en el sillón cuando siente el cuerpo de Cyntia caer en la entrada de la puerta...
domingo, 26 de abril de 2009
Uno

-Acepto, si, me encanta, es acogedor, y está lindo. Adoro la idea de venir a vivir acá.-dijo emocionada.
-Entonces firme acá por favor, y acá también.- me dijo la de bienes raíces.
-Ok, espere..., tiene lápiz?, es que yo nunca ando con lápiz?
-Aquí tiene.
Y allí se encontraba, lejos de su hogar en Valdivia, firmando un contrato para un departamento, aunque para ella era firmar un contrato para abrir una puerta al futuro, para un cambio drástico en su vida, un cambio que venía necesitando.
-Ok, muchas gracias por todo, y gracias por el lápiz- dijo y la hecho.
Talvez fue grosera, pero luego podría disculparse, ahora necesitaba un respiro. Se sento en el sillón y encendio la TV.
-A nooo!, que horror, llamo altiro a VTR, no puedo vivir sin cable.
A pesar de ser de Valvidia, su modo de vida era muy de citadina, y es que siempre se acostumbro a vivir así.
Ahora le hacía falta un trabajo, a pesar de que sus viejos me van a mandar plata desde allá, igual, con algo tendra que mantenerse.
-Se solicita traductora, al menos cinco idiomas del mundo... Yo cacho que éste es el que más me acomoda, aunque sea en Pudahuel, desde Providencia no es tanto, salir temprano no más, y como voy en auto, no creo que sea mucho atado.
.-
-Aló?, Hola mamita... si ya me instalé, no, no he visto al Pedro... si, si lo voy a llamar, pero primero tengo que dejar de hablar contigo poh!, no, no te voy a cortar... ya ya chaíto, te quiero.
.-
Seis y media de la tarde, esta cagá de hambre, llama al Pedro?, si mejor, el le trae comida.
-Pedro?, amorcito, comamos juntos, ya me instalé ya, estoy acá en Providencia, si, ya, trae algo rico poh!.
.-
Ocho y el Pedro todavía no llega, esta histérica, ni el celular le contesta.
Sentada en su sillón viendo TV abierta, entretenida, suena el timbre
-Ya era hora!, pasa Pedro, está abierto!.
Nadie entra...
-Pasa poh!
...
-Uuuuy!, que tengan que ir a abrirles la puerta, que no ...
Un grito perturba el lugar....
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