Las sirenas se oyeron a lo lejos, y Pablo de inmediato supo que estaba perdido, que tenía que buscar una solución rápida.
Dejó el cuerpo inconciente de Teresa en el suelo, buscó las llaves de su auto, y comenzó a bajar las escaleras de su edificio.
Para cuando bajó del piso 21, la policía estaba ingresando al lote de los departamentos, lo que significaba, poquísimo tiempo para entrar en su auto y lograr escapar.
Por suerte para los oficiales, Fernando se quedó en el auto, mientras los refuerzos subieron al departamento, y logro divisar la figura de Pablo encendiendo otro auto nerviosisimo; el trabajo no sería fácil, por que no era lo que se le llama "un az al volante", pero no podía permitir que se escapara.
.-
Los oficiales que acompañaron a Fernando desataron a Jessica y le curaron las pocas lesiones que tenía, además de atender a Teresa que parecía no responder de su desmayo.
-Donde fue Fernando?.- preguntó la oficial mientras era revisada por los paramédicos.
-Está abajo.
-Debo ayudarlo, no puede hacer nada sin mi, y no le daré en el gusto de atrapar a mi secuestrador.- dijo con voz dominante mientras se quitaba a los paramédicos de encima.
-Espere señorita, usted no puede salir así.
-Observenme.- afirmo y bajó muy rápido las escaleras del edificio.
.-
-Pedro?.- dijo Pablo mientras conducía impertinentemente por la carretera.- Pedro, estás en tu casa?
-Si Pablito, por qué? dónde estás tú?
-Eso no importa ahora, ten abierto tu garage, que voy a llegar a estacionarme, llego en cinco minutos.- dijo y cortó
Aunque Pedro no quisiera ayudar a Pablo, le era imposible decirle que no, por que era "su mejor amigo", pero lo que sentía por el no era cariño, si no que miedo, y el miedo lo impulsaba a hacer las cosas más estúpidas, como ayudarlo siendo testigo del asesinato que cometió.
.-
-Fernando dónde estás?.- dijo Jessica mientras encendía su auto.
-En la carretera Jessica, voy persiguiendo a Pablo, aunque al parecer, con los nervios, él no se ha dado cuenta.
-Cuando sepas adonde se dirige me avisas, yo tomaré alguna ruta para llegar a la carretera.
-Creo que ya sé donde se dirige, va camino a casa de Pedro.
-Para allá voy.
La coordinación entre ambos oficiales era admirable, tanto que a veces parecían incluso hermanos, y uno lograba sentir lo que sentía el otro.
.-
-Pablo que hiciste, por qué vienes tan exhaltado?- preguntaba Pedro mientras su amigo se bajaba del automóvil.
-Tú cállate y sirveme agua.
-Ok ok, pero cálmate primero.-
-No me quiero calmar mierda! Vienen los ratis para acá y te van a meter preso por que tú mataste a Luis, me escuchaste?
-Pablo yo...
-Pablo nada !- gritó golpeando a Pedro.- Crees que no me dí cuenta de que tu también eri' maricón? Tan huevón me crees como para no notarlo?
-Pero creí que eras mi mejor amigo Pablo.-
-Mejor amigo a la mierda maricón, tu también quieres inculparme como esa rati, Teresa y Mariana.-
-Pablo que les hiciste?
-Mariana quería acusarme, lo notaba en su mirada, como se reía sínicamente de mí, así que no me quedó opción más que matarla.
-Como pudiste huevón!?- alardeó y se abalanzó sobre Pablo. Inutilmente claro por que Pablo era muy fuerte como para ser derrotado de esa manera.
Los forsejeos se detuvieron al percibir que un auto se estacionaba al frente de la casa, Pablo sacó un cuchillo de su bolsillo y lo pasó por el cuello de su "mejor amigo".
-A ver si ahora te callas por fin.- susurró al oido del cadaver lo dejó en el suelo.
Del auto bajó Fernando, quien venía armado con una pistola 9mm; cargó su arma y entró a la casa, notando que el motor del auto de Pablo seguía encendido.
-Pedro?- gritó, buscando en las habitaciones.- Pedro, estas aquí? Soy Fernando, de la PDI.- Se apoyaba en cada esquina, para revisar cada habitación antes de entrar en ella, y con la poca luz que había, no notó que Pablo estaba en su espalda, esperandolo con el mismo cuchillo; los reflejos de Fernando le permitieron esquivar un golpe certero, pero su brazo se vió afectado con un corte, haciendo que soltara su pistola.
Pablo no perdió ni un minuto y la tomó apuntando directamente a la cabeza del oficial.
-Ahora, me vas a dejar que yo escape, y no me vas a seguir, o te vuelo todos los cesos con esto, me escuchaste?
-Calma, calma...- dijo calmadisimo, tratando de ocultar su miedo.- Vamos a negociar.
-Negociar qué?- preguntó Pablo exhaltado.
-Negociar el golpe que estás a punto de recibir.- confirmando que Jessica diera el golpe por la espalda.
Las heridas de Jessica no la dejaron trabajar rápido, de manera que una bala de la pistola la alcanzó en el estómago, sin embargo, entre todo el alboroto, Fernando logró golpear a Pablo para aturdirlo y dormirlo.
-Jessica!-gritaba Fernando.- Por que lo hiciste huevona, me hubiera disparado a mí, y tu te hubieras salvado!.- decía llorando.-
-Ay Fernando, hay cosas en la vida que no se saben por que se hacen, tal vez por la amistad, o por amor.- hablaba con esfuerzo.
-Jessica, no me puedes dejar sólo, estamos juntos en ésto, recuerdas? No me podí' dejar aquí, por favor no me dejes.-
-Perdón Feñita.- dijo con su último aliento y cerró sus ojos.
Fernando se quedó llorando junto al cadaver de su amiga, de su compañera, de su socia, de su enamorada...
.-
-Llevenselo.- dijo uno de los oficiales mientras metía al auto a Pablo.-
-Y todo ésto por que envidiaban a joven?- preguntó otro.
-Claro, todo por que todos habían visto a Luis...
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domingo, 10 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Nueve.-
19 de junio:
- Nadie va a lograr que yo termine preso, ni tu, rati hija de puta.- murmuraba Pablo mientras amordazaba a Jessica.
- Te das cuenta que con ésto te culpaste tu solo?
- No, por que tu ya sabías que fui yo el que mató al mariconsito.-
- No, no lo sabía, y fíjate que me aclaraste muchas dudas.
- Aún así, ahora te vas a morir aquí.
- Eso es lo que tu crees estúpido.- dijo y le escupio en la cara a Luis.
Con esto, Luis de inmediato le pegó una cachetada que la dejó mirando hacia la izquierda, lugar de donde no movió su cara en un buen rato.
.-
-Hay algo ?
-No jefe, la llevo llamando dos horas, y contesta el teléfono de su casa, o su celular.- decía Fernando paseandose por su oficina de un lado para otro
-Nadie la vio salir o algo ?
-Si, le dije que se fuera a su apartamento, que se relajara, estaba muy tensa y estresada por el caso de Luis.
-Entonces ahí ha de estar
-Contestaría el teléfono
-Talvez está durmiendo
-Entonces, iré a buscarla, tenemos las huellas y necesito analizarlas con ella.
-Llámame cualquier cosa.- le dio la mano y se despidio de su jefe.
Cuando Fernando llego a la habitación de Jessica, notó que todo estaba bastante desordenado, y algunas cosas incluso estaban fuera del lugar, aofrtunadamente, no tardó mucho en darse cuenta que había un bolso que no pertenecía ahí; en el bolso, había una botella rota "posiblemente usada para causar un golpe" pensó; casi como por inercia, siguió revisando el bolso, para encontrar una billetera, con los documentos de Luis, y así finalmente comprendió todo lo que ocurría.
.-
-Pedro, soy yo, Fernando, el oficial de la PDI que atiende el caso de Luis.- dijo al celular mientras conducía hacia la casa de Teresa.
-Si Fernando, que pasó?
-Necesito la dirección de tu amigo, Pablo.
-Por qué?
-Por que tu amigo Pablo es el asesino que busco, y sospecho que hace algunas horas, se llevó a mi oficial acompañante Jessica.
-Imposible, Pablo no haría algo así.
-Pues lo hizo, ahora dame la dirección, o te meto preso a tí también por ser complice.
-Ok.
Fernando llegó a la casa de Teresa, para revisar si ella estaba ahí, y notó su ausencia de inmediato.
-Mierda!.- gritó y se subió de nuevo a su auto.- Jefe? necesito un equipo, tengo al asesino de Luis Valderrama...
- Nadie va a lograr que yo termine preso, ni tu, rati hija de puta.- murmuraba Pablo mientras amordazaba a Jessica.
- Te das cuenta que con ésto te culpaste tu solo?
- No, por que tu ya sabías que fui yo el que mató al mariconsito.-
- No, no lo sabía, y fíjate que me aclaraste muchas dudas.
- Aún así, ahora te vas a morir aquí.
- Eso es lo que tu crees estúpido.- dijo y le escupio en la cara a Luis.
Con esto, Luis de inmediato le pegó una cachetada que la dejó mirando hacia la izquierda, lugar de donde no movió su cara en un buen rato.
.-
-Hay algo ?
-No jefe, la llevo llamando dos horas, y contesta el teléfono de su casa, o su celular.- decía Fernando paseandose por su oficina de un lado para otro
-Nadie la vio salir o algo ?
-Si, le dije que se fuera a su apartamento, que se relajara, estaba muy tensa y estresada por el caso de Luis.
-Entonces ahí ha de estar
-Contestaría el teléfono
-Talvez está durmiendo
-Entonces, iré a buscarla, tenemos las huellas y necesito analizarlas con ella.
-Llámame cualquier cosa.- le dio la mano y se despidio de su jefe.
Cuando Fernando llego a la habitación de Jessica, notó que todo estaba bastante desordenado, y algunas cosas incluso estaban fuera del lugar, aofrtunadamente, no tardó mucho en darse cuenta que había un bolso que no pertenecía ahí; en el bolso, había una botella rota "posiblemente usada para causar un golpe" pensó; casi como por inercia, siguió revisando el bolso, para encontrar una billetera, con los documentos de Luis, y así finalmente comprendió todo lo que ocurría.
.-
-Pedro, soy yo, Fernando, el oficial de la PDI que atiende el caso de Luis.- dijo al celular mientras conducía hacia la casa de Teresa.
-Si Fernando, que pasó?
-Necesito la dirección de tu amigo, Pablo.
-Por qué?
-Por que tu amigo Pablo es el asesino que busco, y sospecho que hace algunas horas, se llevó a mi oficial acompañante Jessica.
-Imposible, Pablo no haría algo así.
-Pues lo hizo, ahora dame la dirección, o te meto preso a tí también por ser complice.
-Ok.
Fernando llegó a la casa de Teresa, para revisar si ella estaba ahí, y notó su ausencia de inmediato.
-Mierda!.- gritó y se subió de nuevo a su auto.- Jefe? necesito un equipo, tengo al asesino de Luis Valderrama...
martes, 8 de diciembre de 2009
Ocho.-
18 de junio:
-Me escuchaste putita?.- susurraba Pablo al oído de Teresa mientras la apretaba contra la pared de su departamento.- tu dices una sola cosa de lo que viste, y te juro, que todos tus cesos quedan pegados a esta pared, del balazo que te pongo.
-Si, si Pablo, pero por favor dejame respirar, te juro que no diré nada.
-Ok, así me gusta.- le dijo y le pasó su lengua por la cara. Teresa no dijo nada por eso.
Fernando y Jessica seguían dentro del caso, y la principal sospechosa parecía ser Teresa, pues fue la única vista por los invitados de la fiesta, con una escoba, con la escoba que mató a Luis.
-¿Sabes Feña?.- decía Jessica.- Siento que aquí sentados, lo único que hacemos es perder nuestro tiempo! No nos sirve de nada estar aquí cuando el asesino/asesina, se puede estar escapando del país! Osea, que mierda estamos esperando?
-Estamos esperando las pruebas digitales, ahora, cálmate, tómate algo caliente, y duerme, por que lo necesitas. A penas reciba noticias del reconocimiento, te aviso.
-Seguro?
-Te he mentido alguna vez?
Jessica reflexionó, le guiñó un ojo a Fernando, y se fue.
Pablo estaba asustado, nervioso, y se sentía terriblemente perseguido; ahora, todo el mundo era su enemigo, incluso Pedro, su mejor amigo, podría haber visto algo, y podría delatarlo, por lo que decidió, que lo mejor era "advertirle", o más bien, "hacerle saber", que debía guardar silencio.
-Pedro?.- dijo golpeando la puerta.- Pedro! Soy yo Pablo, ven a abrirme!.- gritaba mientras seguía golpeando.- No está...- murmuró.
"Y si está con Teresa, y si están poniendo de acuerdo para inculparme? No puedo permitir que eso pase; Y si ya paso? Tal vez la policía lo sabe todo! Tengo que evitar que me delate" Pensó y partió a la oficina de Jessica, para encontrarse con la sorpresa, de que ella estaba saliendo de allí, así se le hacía mucho más fácil seguirla.
Jessica iba pensando en todo, cada uno de los casos que ha tenido que tratar, se acordaba de uno en especial, aquel con el chico drogadicto que le robó el auto a su novia, usándolo como medio de transporte de crack.
-Morir por amor.- suspiró.- Que ridículo, cómo si existieran cosas así.
Al llegar a su departamento, lo único que pensó fue en encender el televisor, y ver los documentales que tanto le apasionaban. Se acomodó en el sillón, encendió la tele, con tanto volumen, que no notó que alguien más entró con ella, un alguien que la golpeó en la cabeza, haciendola perder el conocimiento...
-Me escuchaste putita?.- susurraba Pablo al oído de Teresa mientras la apretaba contra la pared de su departamento.- tu dices una sola cosa de lo que viste, y te juro, que todos tus cesos quedan pegados a esta pared, del balazo que te pongo.
-Si, si Pablo, pero por favor dejame respirar, te juro que no diré nada.
-Ok, así me gusta.- le dijo y le pasó su lengua por la cara. Teresa no dijo nada por eso.
Fernando y Jessica seguían dentro del caso, y la principal sospechosa parecía ser Teresa, pues fue la única vista por los invitados de la fiesta, con una escoba, con la escoba que mató a Luis.
-¿Sabes Feña?.- decía Jessica.- Siento que aquí sentados, lo único que hacemos es perder nuestro tiempo! No nos sirve de nada estar aquí cuando el asesino/asesina, se puede estar escapando del país! Osea, que mierda estamos esperando?
-Estamos esperando las pruebas digitales, ahora, cálmate, tómate algo caliente, y duerme, por que lo necesitas. A penas reciba noticias del reconocimiento, te aviso.
-Seguro?
-Te he mentido alguna vez?
Jessica reflexionó, le guiñó un ojo a Fernando, y se fue.
Pablo estaba asustado, nervioso, y se sentía terriblemente perseguido; ahora, todo el mundo era su enemigo, incluso Pedro, su mejor amigo, podría haber visto algo, y podría delatarlo, por lo que decidió, que lo mejor era "advertirle", o más bien, "hacerle saber", que debía guardar silencio.
-Pedro?.- dijo golpeando la puerta.- Pedro! Soy yo Pablo, ven a abrirme!.- gritaba mientras seguía golpeando.- No está...- murmuró.
"Y si está con Teresa, y si están poniendo de acuerdo para inculparme? No puedo permitir que eso pase; Y si ya paso? Tal vez la policía lo sabe todo! Tengo que evitar que me delate" Pensó y partió a la oficina de Jessica, para encontrarse con la sorpresa, de que ella estaba saliendo de allí, así se le hacía mucho más fácil seguirla.
Jessica iba pensando en todo, cada uno de los casos que ha tenido que tratar, se acordaba de uno en especial, aquel con el chico drogadicto que le robó el auto a su novia, usándolo como medio de transporte de crack.
-Morir por amor.- suspiró.- Que ridículo, cómo si existieran cosas así.
Al llegar a su departamento, lo único que pensó fue en encender el televisor, y ver los documentales que tanto le apasionaban. Se acomodó en el sillón, encendió la tele, con tanto volumen, que no notó que alguien más entró con ella, un alguien que la golpeó en la cabeza, haciendola perder el conocimiento...
domingo, 25 de octubre de 2009
Siete.-
17 de junio:
-Ayer estuve todo el día leyendo los archivos y comentarios de éste tal Luis, parecía ser un buen cabro, aunque un poco arrogante de vez en cuando, lo que sí, era homosexual.- dijo Jessica
-Puede que eso nos sirva de algo.- respondió Fernando.
Ambos se dirigían a casa de Pedro para hacerle unas preguntas finales, y ver si podían obtener información necesaria.
-Sabemos que el arma fue un palo de escobillón, y que cuando se cometió el crimen, cayó al suelo y se ensució con tierra, lo que hace imposible identificar alguna huella.
-También sabemos.- agregro Jessica.- que Mariana estaba en la pieza de Teresa, que da directamente al patio; que Pedro estaba en el baño, y que Teresa y Luis en el cobertizo, que también da al patio, y que además, queda exactamente a espaldas de la víctima.
-Descartemos la posibilidad de que haya sido Mariana, por que Luis habría visto a su atacante, y hubiera esquivado el golpe, además, no creo que...
-Eso!.- dijeron ambos.
-Hay que averiguar por Teresa, dónde estaba el escobillón antes del ataque.
Llegaron a la casa de Pedro, y de ella salía Pablo, bastante molesto por lo demás, aunque los detectives lo ignoraron. Se decidieron a entrar e inspeccionar el lugar, preguntándole ciertas cosas a Pedro.
-Entonces, dices que tu estabas en el baño, y no viste absolutamente nada?
-No...- respondió Pedro titubeando.- yo dije que estaba en el baño, y que vi una sombra acercarse a Luis, y esa sombra fue la que lo golpeó.
-Y esa sombra, era más de apariencia femenina, o masculina?
-Era...- dijo y comenzó a transpirar y mirar hacia todos lados, cómo si tomara una decisión.- Era femenina...
-Teresa!.- dijeron ambos detectives.
-Quiero un informe completo, tenemos a nuestra culpable.- dijo Jessica.
Durante la noche, Jessica y Fernando se quedaron mirando el informe de Teresa.
-Al parecer tiene problemas psicológicos.- dijo Fernando.- todo encaja.
-Si, pero no lo sé, creo que hay algo extraño en todo ésto...
-Como que?
-Cómo si Teresa no fuera la culpable, cómo si los otros tres sospechosos la consideren el rival más débil y la culpen a ella, cómo si todo ésto estuviera planeado.
-Bueno, confío en ti y tu instinto, nunca nos ha traicionado, tendremos que averiguar más, y dejar las cosas así, por ahora...
-Ayer estuve todo el día leyendo los archivos y comentarios de éste tal Luis, parecía ser un buen cabro, aunque un poco arrogante de vez en cuando, lo que sí, era homosexual.- dijo Jessica
-Puede que eso nos sirva de algo.- respondió Fernando.
Ambos se dirigían a casa de Pedro para hacerle unas preguntas finales, y ver si podían obtener información necesaria.
-Sabemos que el arma fue un palo de escobillón, y que cuando se cometió el crimen, cayó al suelo y se ensució con tierra, lo que hace imposible identificar alguna huella.
-También sabemos.- agregro Jessica.- que Mariana estaba en la pieza de Teresa, que da directamente al patio; que Pedro estaba en el baño, y que Teresa y Luis en el cobertizo, que también da al patio, y que además, queda exactamente a espaldas de la víctima.
-Descartemos la posibilidad de que haya sido Mariana, por que Luis habría visto a su atacante, y hubiera esquivado el golpe, además, no creo que...
-Eso!.- dijeron ambos.
-Hay que averiguar por Teresa, dónde estaba el escobillón antes del ataque.
Llegaron a la casa de Pedro, y de ella salía Pablo, bastante molesto por lo demás, aunque los detectives lo ignoraron. Se decidieron a entrar e inspeccionar el lugar, preguntándole ciertas cosas a Pedro.
-Entonces, dices que tu estabas en el baño, y no viste absolutamente nada?
-No...- respondió Pedro titubeando.- yo dije que estaba en el baño, y que vi una sombra acercarse a Luis, y esa sombra fue la que lo golpeó.
-Y esa sombra, era más de apariencia femenina, o masculina?
-Era...- dijo y comenzó a transpirar y mirar hacia todos lados, cómo si tomara una decisión.- Era femenina...
-Teresa!.- dijeron ambos detectives.
-Quiero un informe completo, tenemos a nuestra culpable.- dijo Jessica.
Durante la noche, Jessica y Fernando se quedaron mirando el informe de Teresa.
-Al parecer tiene problemas psicológicos.- dijo Fernando.- todo encaja.
-Si, pero no lo sé, creo que hay algo extraño en todo ésto...
-Como que?
-Cómo si Teresa no fuera la culpable, cómo si los otros tres sospechosos la consideren el rival más débil y la culpen a ella, cómo si todo ésto estuviera planeado.
-Bueno, confío en ti y tu instinto, nunca nos ha traicionado, tendremos que averiguar más, y dejar las cosas así, por ahora...
domingo, 27 de septiembre de 2009
Seis.-
15 de junio:
-Jessica, nos buscan, asesinato cerca de la calle Tobalaba.
-Voy altiro Feña.- dijo la agente poniendose de pie y saboreando el último trago de café.
Ambos oficiales de la PDI, salieron por el estacionamiento en el auto de Fernando, que siempre solía manejar. La "parejita de detectives" solían llamarlos, por que siempre lograban resolver todos los casos juntos. Ambos muy inteligentes y con una audacia y valentía que no solía verse muy a menudo.
-¿Que se sabe?.- preguntó Jessica.
-Se llamaba Luis Valderrama Suárez, 25 años, bajo y de pelo oscuro, tez mulata.- le respondió Fernando.
-¿Cómo murió?
-Un golpe certero en la nuca, dejó un poco de sangre, fue en medio de una fiesta, y nadie vio absolutamente nada.
-¿Sospechosos?
-Si, hay cuatro, dos amigas y dos amigos.
-¿Que se sabe de ellos?
-No mucho, ninguno admite haberlo asesinado, pero si admiten haber estado enojados con Luis.
-Llama a la agencia, quiero un archivo completo de éstos cuatro personajes, sospecho que uno de ellos fue.- dijo Jessica.
-Pero, si aun no los ves.
-Llámalo intuición femenina.
Cuando llegaron a la escena del crimen, había restos de comida, bebida y papeles por todo el lugar.
-Nos dijeron que no podíamos tocar nada.- dijo Teresa.
-¿Cuando nos vamos a ir?.- peguntó Mariana.
-En unas horas, sólo les haremos unas preguntas y podrán retirarse.
-Y desconfían de nosotros!.- gritó Pablo.- Lo encuentro insólito ratis huevones.
-A ver!.- gritó en respuesta Jessica.- mira mariconsito, aquí la única que tiene derecho a gritar soy yo, y andate cuidando las espaldas cabrito, porque te escucho repetir eso, y te vay a pudrir en una cárcel asqueroso, me escuchaste, o aparte de huevón eri' sordo?
-Pablito cállate mejor, si?.- dijo Pedro.- Ok agentes, prosigan.
-Vamos a hacerlos pasar a una habitación, y quiero que todos me digan con absoluta honestidad lo que pasó. Si alguno no coincide con la historia real, lo vamos a llevar a la comisaría como principal sospechoso, así que más les vale decir la verdad.
-Ok.- dijeron los cuatro.
-Tu primero.- le dijo Jessica a Teresa.
Fueron pasando uno por uno, los cuatro siendo escuchados por Jessica Gonzáles, y Fernando LoPadro. Los detectives no daban señal alguna de quien podría ser el mayor sospechoso, y si los cuatro daban la misma historia, tendrían que entrar a una investigacion de huellas digitales, y del arma utilizada. Pero por ahora, confiaban en que alguno mintiera.
-Los hemos escuchado a los cuatro, y todos parecen ser igualmente sospechosos, excepto este Pedro, que al parecer estaba en el baño.- dijo Fernando.
-Habrá que revisar las habitaciones y ver el arma y hacer toda una investigación más profunda del caso.
-Un momento! Pedro dijo que estaba en el baño.- dijo Fernando levantándose, corrió al baño, y miró por la ventana.- Y Luis murió en aquel lugar!
-Entonces, Pedro debió ver quien mató a Luis, y si no nos dijo absolutamente nada, es por que algo esconde.
-Habrá que sacarles más información. Porque no me quedaré de brazos cruzados, averiguaré quien fué el o la que mató a Luis...
-Jessica, nos buscan, asesinato cerca de la calle Tobalaba.
-Voy altiro Feña.- dijo la agente poniendose de pie y saboreando el último trago de café.
Ambos oficiales de la PDI, salieron por el estacionamiento en el auto de Fernando, que siempre solía manejar. La "parejita de detectives" solían llamarlos, por que siempre lograban resolver todos los casos juntos. Ambos muy inteligentes y con una audacia y valentía que no solía verse muy a menudo.
-¿Que se sabe?.- preguntó Jessica.
-Se llamaba Luis Valderrama Suárez, 25 años, bajo y de pelo oscuro, tez mulata.- le respondió Fernando.
-¿Cómo murió?
-Un golpe certero en la nuca, dejó un poco de sangre, fue en medio de una fiesta, y nadie vio absolutamente nada.
-¿Sospechosos?
-Si, hay cuatro, dos amigas y dos amigos.
-¿Que se sabe de ellos?
-No mucho, ninguno admite haberlo asesinado, pero si admiten haber estado enojados con Luis.
-Llama a la agencia, quiero un archivo completo de éstos cuatro personajes, sospecho que uno de ellos fue.- dijo Jessica.
-Pero, si aun no los ves.
-Llámalo intuición femenina.
Cuando llegaron a la escena del crimen, había restos de comida, bebida y papeles por todo el lugar.
-Nos dijeron que no podíamos tocar nada.- dijo Teresa.
-¿Cuando nos vamos a ir?.- peguntó Mariana.
-En unas horas, sólo les haremos unas preguntas y podrán retirarse.
-Y desconfían de nosotros!.- gritó Pablo.- Lo encuentro insólito ratis huevones.
-A ver!.- gritó en respuesta Jessica.- mira mariconsito, aquí la única que tiene derecho a gritar soy yo, y andate cuidando las espaldas cabrito, porque te escucho repetir eso, y te vay a pudrir en una cárcel asqueroso, me escuchaste, o aparte de huevón eri' sordo?
-Pablito cállate mejor, si?.- dijo Pedro.- Ok agentes, prosigan.
-Vamos a hacerlos pasar a una habitación, y quiero que todos me digan con absoluta honestidad lo que pasó. Si alguno no coincide con la historia real, lo vamos a llevar a la comisaría como principal sospechoso, así que más les vale decir la verdad.
-Ok.- dijeron los cuatro.
-Tu primero.- le dijo Jessica a Teresa.
Fueron pasando uno por uno, los cuatro siendo escuchados por Jessica Gonzáles, y Fernando LoPadro. Los detectives no daban señal alguna de quien podría ser el mayor sospechoso, y si los cuatro daban la misma historia, tendrían que entrar a una investigacion de huellas digitales, y del arma utilizada. Pero por ahora, confiaban en que alguno mintiera.
-Los hemos escuchado a los cuatro, y todos parecen ser igualmente sospechosos, excepto este Pedro, que al parecer estaba en el baño.- dijo Fernando.
-Habrá que revisar las habitaciones y ver el arma y hacer toda una investigación más profunda del caso.
-Un momento! Pedro dijo que estaba en el baño.- dijo Fernando levantándose, corrió al baño, y miró por la ventana.- Y Luis murió en aquel lugar!
-Entonces, Pedro debió ver quien mató a Luis, y si no nos dijo absolutamente nada, es por que algo esconde.
-Habrá que sacarles más información. Porque no me quedaré de brazos cruzados, averiguaré quien fué el o la que mató a Luis...
jueves, 24 de septiembre de 2009
Cinco.-
14 de junio:
Se despertó a las 15.30; la fiesta en la que estuvo la noche anterior lo tenía cansado y con resaca, con ganas de vomitar todo el alcohol que consumió, con ganas de recuperar todas las fuerzas gastadas, con el baile y el sexo.
Llegó a las 8 de la fiesta, y como se sintió con ganas de seguir molestando a mujeres, le mandó un mensaje a Mariana, su pinche de la semana pasada; después de todo, al ser el galán de la oficina, tenía a todas las mujeres comiendo de su mano.
"la pac genial la otra noch, tqm cuidat".- murmuró, revisando el mensaje.
Apagó el celular, y se hechó sobre la cama, para llegar hasta las 15.30 aprox.
Sabía que su mejor amigo, Pedro, estaría en la oficina más en la tarde, pero iba a ir el mariconsito de Luis también, y como todo homofóbico racista de personas que no sean blancas, de metro ochenta, no soportaba si quiera estar al lado de él.
Tenía un sólo plan para el día, la fiesta en casa de Teresa, y tenía toda la tarde para prepararse. Que decirle a Mariana para engrupirla de nuevo, que cosas tomar, y que no tomar, pero faltaba un detalle muy importante, la vestimenta.
Era asqueroso cómo persona, toda su casa sucia, y llena de mierda, películas triple x tiradas por el suelo, el computador prendido hace días, comida de hace una semana, y la ropa manchada y sucia, también en el suelo.
Le tomó toda la tarde ducharse, lavar la ropa, y prepararse algo para comer. Y Para cuando terminó, era un poco tarde, pero aún así llegaba a la fiesta.
Al llegar a la fiesta, vio que Mariana, Pedro y Teresa estaban ahí, conversando. "Seguramente pelando", pensó y se acercó.
Le costó acostumbrar los oídos a la fuerte música, y los ojos a la oscuridad, y cuando pudo, escuchó que hablaban de Luis.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Tenía rabia, y andaba bastante sensible esos días, "el cristalito", lo tocaban un poco y se rompía, pero no en el sentido de que tuviera pena, en el sentido de tener rabia e ira, estaba acumulado de sentimientos horribles, y sabía que en cualquier momento, podría explotar, y ¿que mejor manera de desquitar esa ira, que con su peor enemigo?
Notó que la conversación murió, y que todos comenzaron a pararse, Mariana se fue a la habitación de Teresa, Pedro al baño, y Teresa tomó una escoba y salió por la cocina. Decidió seguir a Teresa, que estaba mirando fijamente a Luis con una cara de maniática. Pablo no lo pensó dos veces, le quitó la escoba a Teresa, y atacó...
Se despertó a las 15.30; la fiesta en la que estuvo la noche anterior lo tenía cansado y con resaca, con ganas de vomitar todo el alcohol que consumió, con ganas de recuperar todas las fuerzas gastadas, con el baile y el sexo.
Llegó a las 8 de la fiesta, y como se sintió con ganas de seguir molestando a mujeres, le mandó un mensaje a Mariana, su pinche de la semana pasada; después de todo, al ser el galán de la oficina, tenía a todas las mujeres comiendo de su mano.
"la pac genial la otra noch, tqm cuidat".- murmuró, revisando el mensaje.
Apagó el celular, y se hechó sobre la cama, para llegar hasta las 15.30 aprox.
Sabía que su mejor amigo, Pedro, estaría en la oficina más en la tarde, pero iba a ir el mariconsito de Luis también, y como todo homofóbico racista de personas que no sean blancas, de metro ochenta, no soportaba si quiera estar al lado de él.
Tenía un sólo plan para el día, la fiesta en casa de Teresa, y tenía toda la tarde para prepararse. Que decirle a Mariana para engrupirla de nuevo, que cosas tomar, y que no tomar, pero faltaba un detalle muy importante, la vestimenta.
Era asqueroso cómo persona, toda su casa sucia, y llena de mierda, películas triple x tiradas por el suelo, el computador prendido hace días, comida de hace una semana, y la ropa manchada y sucia, también en el suelo.
Le tomó toda la tarde ducharse, lavar la ropa, y prepararse algo para comer. Y Para cuando terminó, era un poco tarde, pero aún así llegaba a la fiesta.
Al llegar a la fiesta, vio que Mariana, Pedro y Teresa estaban ahí, conversando. "Seguramente pelando", pensó y se acercó.
Le costó acostumbrar los oídos a la fuerte música, y los ojos a la oscuridad, y cuando pudo, escuchó que hablaban de Luis.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Tenía rabia, y andaba bastante sensible esos días, "el cristalito", lo tocaban un poco y se rompía, pero no en el sentido de que tuviera pena, en el sentido de tener rabia e ira, estaba acumulado de sentimientos horribles, y sabía que en cualquier momento, podría explotar, y ¿que mejor manera de desquitar esa ira, que con su peor enemigo?
Notó que la conversación murió, y que todos comenzaron a pararse, Mariana se fue a la habitación de Teresa, Pedro al baño, y Teresa tomó una escoba y salió por la cocina. Decidió seguir a Teresa, que estaba mirando fijamente a Luis con una cara de maniática. Pablo no lo pensó dos veces, le quitó la escoba a Teresa, y atacó...
viernes, 18 de septiembre de 2009
Cuatro.-
14 de junio:
No durmió la noche anterior. Se quedó absolutamente toda la noche en el computador, la Tv, o los videojuegos. Necesitaba quitarse esa pena de encima, ese dolor que no lo dejaba tranquilo, ese pensamiento desgraciado que no lo dejaba en paz.
A esa hora de las 6 de la madrugada, apagó todo, y se quiso quedar dormido. Sin embargo no podía, esa persona rondaba y rondaba por su cabeza. Tenía que juntarse con él más tarde, pero no sabía que ponerse, que decir, o cómo actuar frente a él, por que lo llevaba loco por días, semanas, y incluso meses. Desde que entró a la oficina y lo vio, quedó perplejo frente a su belleza, a su delicadeza en las acciones que hacía, en su manera fina de mirar y hablar, y siempre él parecía cagar la situación.
Estaban sólos, y él decí algo estúpido o aburrido, y enseguida Luis se marchaba a otro lugar.
-Soy totalmente inútil frente a él. No le importo, ni un sólo poco.- pensaba siempre.- Esperemos que ver películas me despejen un poco de este sentimiento que tengo.
Terriblemente tenía sólo películas románticas, con el típico cliché "...y vivieron felices para siempre", y cada vez que la pareja protagonista se besaba, lloraba desconsoladamente rogandole a Dios, que algún día eso sucediera entre él y Luis.
Apagaba las películas, las volvía a poner, ponía música, jugaba Nintendo Wii, usaba el computador, veía internet, saltaba, cantaba, bailaba, adelantaba trabajo. No impotaba lo que hiciera, todo parecía conducirle a Luis.
A las 11 y algo, le bajó todo el sueño que debería haber tenido durante la noche, y sin darse cuenta se durmió y despertó aproximadamente a las 16, y a las 17:30 debía encontrarse con Luis, el gran e increíble Luis Torres, en la oficina, para copuchar sobre Mariana y Pablo e ir a retirar el dinero de la quincena.
Estuvo casi una hora viendo que se ponía, no sabía si usar algo claro, o algo oscuro, o si perfumarse mucho, o perfumarse poco. Se preparó tanto, que se atrasó, y tuvo que correr, transpiró, el perfume era ahora olor a sudor, y se le había manchado la polera con transpiración.
Aún así, esperó en la oficina.
Estaba vacía, así que para tomar un respiro se sentó en su oficina a escuchar música.
19:30 y suena su celular.
-Chi! Menos mal que te acordaste de mi!, hace dos horas que deberías estar aquí Luis, dos horas!... Estoy chato aquí esperándote!... Eso lo que escuchaste, estoy chato... aunque digas perdón, tengo mucha rabia Luis... aún así.- Y cortó Luis.
No sabía si estaba desquitandose por dejarlo plantado, o por que no sentía lo mismo. Pero eso daba lo mismo, tenía que prepararse para la fiesta de Teresa.
Llegó tempranísimo allá, Teresa estaba terminando de ordenar; le ayudó un poco, y luego se pusieron a conversar de sus días. No se dieron ni cuenta y empezaron a llegar los invitados.
Comenzó la música, el alcohol y el baile. Cuando de pronto un olor bastante conocido entró a la casa. Era Luis, e inmediatamente al verlo, a Pedro se le olvidó todo el enojo que sentía, y sin decirle nada, ya lo había perdonado. Aún así, cómo vio que los otros tres lo miraron horrible, el decidió comenzar a pelarlo.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Y surgió la ridícula situación de que todos se pararon de sus lugares, Teresa fue al cobertizo y tomó una escoba. Mariana fue a la pieza de Teresa, y Pedro se paró al baño, y se quedó mirando por la ventana, que daba justo al patio, a Luis que miraba como despistado el cielo. Todo estaba bien hasta que se le acercaron por la espalda y lo golpearon...
No durmió la noche anterior. Se quedó absolutamente toda la noche en el computador, la Tv, o los videojuegos. Necesitaba quitarse esa pena de encima, ese dolor que no lo dejaba tranquilo, ese pensamiento desgraciado que no lo dejaba en paz.
A esa hora de las 6 de la madrugada, apagó todo, y se quiso quedar dormido. Sin embargo no podía, esa persona rondaba y rondaba por su cabeza. Tenía que juntarse con él más tarde, pero no sabía que ponerse, que decir, o cómo actuar frente a él, por que lo llevaba loco por días, semanas, y incluso meses. Desde que entró a la oficina y lo vio, quedó perplejo frente a su belleza, a su delicadeza en las acciones que hacía, en su manera fina de mirar y hablar, y siempre él parecía cagar la situación.
Estaban sólos, y él decí algo estúpido o aburrido, y enseguida Luis se marchaba a otro lugar.
-Soy totalmente inútil frente a él. No le importo, ni un sólo poco.- pensaba siempre.- Esperemos que ver películas me despejen un poco de este sentimiento que tengo.
Terriblemente tenía sólo películas románticas, con el típico cliché "...y vivieron felices para siempre", y cada vez que la pareja protagonista se besaba, lloraba desconsoladamente rogandole a Dios, que algún día eso sucediera entre él y Luis.
Apagaba las películas, las volvía a poner, ponía música, jugaba Nintendo Wii, usaba el computador, veía internet, saltaba, cantaba, bailaba, adelantaba trabajo. No impotaba lo que hiciera, todo parecía conducirle a Luis.
A las 11 y algo, le bajó todo el sueño que debería haber tenido durante la noche, y sin darse cuenta se durmió y despertó aproximadamente a las 16, y a las 17:30 debía encontrarse con Luis, el gran e increíble Luis Torres, en la oficina, para copuchar sobre Mariana y Pablo e ir a retirar el dinero de la quincena.
Estuvo casi una hora viendo que se ponía, no sabía si usar algo claro, o algo oscuro, o si perfumarse mucho, o perfumarse poco. Se preparó tanto, que se atrasó, y tuvo que correr, transpiró, el perfume era ahora olor a sudor, y se le había manchado la polera con transpiración.
Aún así, esperó en la oficina.
Estaba vacía, así que para tomar un respiro se sentó en su oficina a escuchar música.
19:30 y suena su celular.
-Chi! Menos mal que te acordaste de mi!, hace dos horas que deberías estar aquí Luis, dos horas!... Estoy chato aquí esperándote!... Eso lo que escuchaste, estoy chato... aunque digas perdón, tengo mucha rabia Luis... aún así.- Y cortó Luis.
No sabía si estaba desquitandose por dejarlo plantado, o por que no sentía lo mismo. Pero eso daba lo mismo, tenía que prepararse para la fiesta de Teresa.
Llegó tempranísimo allá, Teresa estaba terminando de ordenar; le ayudó un poco, y luego se pusieron a conversar de sus días. No se dieron ni cuenta y empezaron a llegar los invitados.
Comenzó la música, el alcohol y el baile. Cuando de pronto un olor bastante conocido entró a la casa. Era Luis, e inmediatamente al verlo, a Pedro se le olvidó todo el enojo que sentía, y sin decirle nada, ya lo había perdonado. Aún así, cómo vio que los otros tres lo miraron horrible, el decidió comenzar a pelarlo.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Y surgió la ridícula situación de que todos se pararon de sus lugares, Teresa fue al cobertizo y tomó una escoba. Mariana fue a la pieza de Teresa, y Pedro se paró al baño, y se quedó mirando por la ventana, que daba justo al patio, a Luis que miraba como despistado el cielo. Todo estaba bien hasta que se le acercaron por la espalda y lo golpearon...
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Tres.-
14 de junio:
La despertó el celular, tenía un mensaje de Pablo: "la pac genial la otra noch, tqm cuidat", decía. No lo tomó en cuenta, y siguió durmiendo. Se pasó de largo en la hora, y se despertó a las una con veinte minutos.
-Por la mierda!, llego tarde al mall!.- dijo saltando practicamente de la cama.
Se duchó, se vistió y partió en menos de treinta minutos, ni ella sabía cómo lo había hecho tan rápido. Y sin embargo, llegó de las primeras, aunque Teresa no tadró en llegar.
-Entonces, dime, pasó algo entre tu y Pablo huevona?.- le preguntó Teresa.
¿Le decía la verdad? No, imposible, la podrían tratar de puta, y jamás querría aparentar eso, aunque haya pasado absolutamente de todo con Pablo. Hace tiempo que le tenía ganas, y Pablo siempre le repetía que se la iba a comer algún día, y ese día realmente se la deboró.
-No pasó nada, puedes apostarlo galla.- dijo Mariana.- Conversamos un rato en la oscuridad.
-Está bien, te creo.
-De que color quieres tu vestido?.- preguntó Mariana.
-Creo que quiero uno más oscuro, pero tampoco que me haga pasar desapercivida, que sea alumbrado, pero que no paresca una lámpara, algo amarillo talvez.
-Oook.- dijo tratando de aparentar que entendió lo que su amiga había dicho.
Siempre pensó que Teresa era rara, y que tenía algun problema sicológico, pero ella estaba tranquila con eso, y de hecho, por el cariño, nunca la dejó de lado, aunqe eso no quitara que la encontrara extraña.
-Mira, ahí llega Luchin.- dijo Teresa.
Cuando lo vio bajarse de la micro, la saludó con una sonrisa. Sabía que estaba siendo sínica, pero, no quería generar malas vibras en el trabajo; por muy mal que le cayera Luis, y lo mucho que lo llegaba a odiar de vez en cuando, la integridad de la oficina estaba primero.
Mariana no se quiso probar vestidos, se encontraba gorda, y no quería pasar verguenzas frente a Luis, y menos frente a él, que era absolutamente burlesco y antipático.
-No! Muerete, está hermosísimo.- dijo Mariana al ver el vestido de Teresa.
-Creís?
-Si, todo el rato, está muy lindo.- le respondió Luis.
-Luis, tu siempre decís que los vestidos están lindos, una mínima crítica.- dijo Teresa.
-Querís que te critíque.- dijo Luis en tono de amenaza.
-Dame tu mejor golpe.
-En el rojo, parecías putita, con el azul, me recordabas a la directora del colegio, en el verde, se te veían las tremendas pechugas, con éste rosado, te ves bien.
-No dijiste eso.- le dijo Mariana.
-Lo dije ya!- dijo Luis mientras reía.
Y ahí estaba el Luis antipático, había aflorado finalmente, no quiso decir nada, para no formar malas vibras, pero bien en el fondo, pensaba en asesinarlo.
-Me llevo éste Marianita.- dijo Teresa y entró a un mostrador.
-Está bien amiga.
-Era una broma!.- dijo Luis.
-Si, pero ésta vez te pasaste, lo encuentro insólito.
-Pero si tu sabís que yo no hablo en serio!.
-No si está bien, pero no me lo digas a mí, dícelo a Teresa.- dijo Mariana terminando la conversación.
Caminaron tranquilamente por el mall hasta el ascesor que da con el subterraneo.
-Ahora te vas a enojar conmigo?.- decía Luis.- Lo encuentro ridículo, sabes que no era verdad.
-Ok Marianita, me tengo que ir.- dijo Teresa, dándole un beso en la cara, y se subió al ascensor.
-Me fui al chancho?
-Al chancho, al caballo, a la granja entera huevoncito, pero descuida, ya se le pasará.- le dijo Mariana y tomaron la micro para ir al café.
Vino todo el camino apestada por estar con Luis, no le gustaba ni el olor que tenía, le repugnaba.
-Entonces, cuentame.- le dijo Luis en el café.- Que pasó entre tú y el Pablito.
-Ok yo te cuento, no pasó nada!.
-Cómo que no pasó nada?! Osea, que se hayan quedado los sostenes allá, es mera coincidencia.
-La polera me apretaba, y me los saqué, los deje en el baño, y se me quedaron ahí.
-Si claaro.
-Pero si es verdad, Luis, de que te acuerdas tú?
-Yo recuerdo que estabamos bailando, y tu y él se fueron al patio de la casa, y no los volví a ver más, por que yo me tenía que ir.
-Ok, esto es lo que pasó. Me llevó al patio, y no pasó nada más.
-Claaro.
-Pero si no pasó nada!.- dijo tomando su cartera y dejándole un billete en la mesa a Luis.
"Más encima es copuchento el maricón" pensaba mientras se iba a su casa para arreglarse para la noche.
Se duchó otra vez, y se puso algo decente, su casa quedaba lejísimos de la de Teresa, pero tenía tiempo de sobra, y si llegaba antes, ayudaba a ordenar.
Cuando iba en la micro, no aguantó para decirle a Teresa lo que había sucedido entre Luis y ella.
-Podís' creer que el descarado de Luis me insitió y me insistió que le dijera que había pasado con el Pablo?.-
-Te enojaste también?.- preguntó Teresa, con voz de sueño.
-Por supuesto, estoy enojadísima.
Llegó tarde, eran las nueve y quince, y había bastante gente en el lugar, buscó rapidamente a Teresa que estaba con Pablo y Pedro.
Bailaron, rieron, y conversaron, hasta que Pedro vio entrar al que jamás pensarían que entraría, Luis. Lo miró con todo el odio que sentía por él en ese momento. Basta de bailar, de hablar, de reir, a pelar, se dijo.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Y ahí quedó la conversación, Teresa se paró y fue a la cocina, Mariana se paró también y fue a la pieza de Teresa, y vio un perfume hermoso, una larga botella. Sin pensarlo, tomó la botella, y por el ventanal que daba al patio, salió y vio a Luis sentado en un tronco, sólo, mirando el cielo....
La despertó el celular, tenía un mensaje de Pablo: "la pac genial la otra noch, tqm cuidat", decía. No lo tomó en cuenta, y siguió durmiendo. Se pasó de largo en la hora, y se despertó a las una con veinte minutos.
-Por la mierda!, llego tarde al mall!.- dijo saltando practicamente de la cama.
Se duchó, se vistió y partió en menos de treinta minutos, ni ella sabía cómo lo había hecho tan rápido. Y sin embargo, llegó de las primeras, aunque Teresa no tadró en llegar.
-Entonces, dime, pasó algo entre tu y Pablo huevona?.- le preguntó Teresa.
¿Le decía la verdad? No, imposible, la podrían tratar de puta, y jamás querría aparentar eso, aunque haya pasado absolutamente de todo con Pablo. Hace tiempo que le tenía ganas, y Pablo siempre le repetía que se la iba a comer algún día, y ese día realmente se la deboró.
-No pasó nada, puedes apostarlo galla.- dijo Mariana.- Conversamos un rato en la oscuridad.
-Está bien, te creo.
-De que color quieres tu vestido?.- preguntó Mariana.
-Creo que quiero uno más oscuro, pero tampoco que me haga pasar desapercivida, que sea alumbrado, pero que no paresca una lámpara, algo amarillo talvez.
-Oook.- dijo tratando de aparentar que entendió lo que su amiga había dicho.
Siempre pensó que Teresa era rara, y que tenía algun problema sicológico, pero ella estaba tranquila con eso, y de hecho, por el cariño, nunca la dejó de lado, aunqe eso no quitara que la encontrara extraña.
-Mira, ahí llega Luchin.- dijo Teresa.
Cuando lo vio bajarse de la micro, la saludó con una sonrisa. Sabía que estaba siendo sínica, pero, no quería generar malas vibras en el trabajo; por muy mal que le cayera Luis, y lo mucho que lo llegaba a odiar de vez en cuando, la integridad de la oficina estaba primero.
Mariana no se quiso probar vestidos, se encontraba gorda, y no quería pasar verguenzas frente a Luis, y menos frente a él, que era absolutamente burlesco y antipático.
-No! Muerete, está hermosísimo.- dijo Mariana al ver el vestido de Teresa.
-Creís?
-Si, todo el rato, está muy lindo.- le respondió Luis.
-Luis, tu siempre decís que los vestidos están lindos, una mínima crítica.- dijo Teresa.
-Querís que te critíque.- dijo Luis en tono de amenaza.
-Dame tu mejor golpe.
-En el rojo, parecías putita, con el azul, me recordabas a la directora del colegio, en el verde, se te veían las tremendas pechugas, con éste rosado, te ves bien.
-No dijiste eso.- le dijo Mariana.
-Lo dije ya!- dijo Luis mientras reía.
Y ahí estaba el Luis antipático, había aflorado finalmente, no quiso decir nada, para no formar malas vibras, pero bien en el fondo, pensaba en asesinarlo.
-Me llevo éste Marianita.- dijo Teresa y entró a un mostrador.
-Está bien amiga.
-Era una broma!.- dijo Luis.
-Si, pero ésta vez te pasaste, lo encuentro insólito.
-Pero si tu sabís que yo no hablo en serio!.
-No si está bien, pero no me lo digas a mí, dícelo a Teresa.- dijo Mariana terminando la conversación.
Caminaron tranquilamente por el mall hasta el ascesor que da con el subterraneo.
-Ahora te vas a enojar conmigo?.- decía Luis.- Lo encuentro ridículo, sabes que no era verdad.
-Ok Marianita, me tengo que ir.- dijo Teresa, dándole un beso en la cara, y se subió al ascensor.
-Me fui al chancho?
-Al chancho, al caballo, a la granja entera huevoncito, pero descuida, ya se le pasará.- le dijo Mariana y tomaron la micro para ir al café.
Vino todo el camino apestada por estar con Luis, no le gustaba ni el olor que tenía, le repugnaba.
-Entonces, cuentame.- le dijo Luis en el café.- Que pasó entre tú y el Pablito.
-Ok yo te cuento, no pasó nada!.
-Cómo que no pasó nada?! Osea, que se hayan quedado los sostenes allá, es mera coincidencia.
-La polera me apretaba, y me los saqué, los deje en el baño, y se me quedaron ahí.
-Si claaro.
-Pero si es verdad, Luis, de que te acuerdas tú?
-Yo recuerdo que estabamos bailando, y tu y él se fueron al patio de la casa, y no los volví a ver más, por que yo me tenía que ir.
-Ok, esto es lo que pasó. Me llevó al patio, y no pasó nada más.
-Claaro.
-Pero si no pasó nada!.- dijo tomando su cartera y dejándole un billete en la mesa a Luis.
"Más encima es copuchento el maricón" pensaba mientras se iba a su casa para arreglarse para la noche.
Se duchó otra vez, y se puso algo decente, su casa quedaba lejísimos de la de Teresa, pero tenía tiempo de sobra, y si llegaba antes, ayudaba a ordenar.
Cuando iba en la micro, no aguantó para decirle a Teresa lo que había sucedido entre Luis y ella.
-Podís' creer que el descarado de Luis me insitió y me insistió que le dijera que había pasado con el Pablo?.-
-Te enojaste también?.- preguntó Teresa, con voz de sueño.
-Por supuesto, estoy enojadísima.
Llegó tarde, eran las nueve y quince, y había bastante gente en el lugar, buscó rapidamente a Teresa que estaba con Pablo y Pedro.
Bailaron, rieron, y conversaron, hasta que Pedro vio entrar al que jamás pensarían que entraría, Luis. Lo miró con todo el odio que sentía por él en ese momento. Basta de bailar, de hablar, de reir, a pelar, se dijo.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Y ahí quedó la conversación, Teresa se paró y fue a la cocina, Mariana se paró también y fue a la pieza de Teresa, y vio un perfume hermoso, una larga botella. Sin pensarlo, tomó la botella, y por el ventanal que daba al patio, salió y vio a Luis sentado en un tronco, sólo, mirando el cielo....
domingo, 13 de septiembre de 2009
Dos.-
14 de junio:
El despertador sonó a las seis con treinta minutos, se le había olvidado apagarlo la noche anterior.
Eso no la detuvo y siguió durmiendo hasta las doce de la tarde.
Cuando se levantó, le dolía la cabeza, y andaba de malas, hace dos días que le había llegado, y siempre se pone idiota con medio mundo cuando anda así.
Tenía que ver a Luis y Mariana a las 14:30 en el mall para probrarse vestidos para su gala en el trabajo, "no puedo ser la peor vestida", se repetía. Luego ir a su trabajo a retirar su sueldo de quincena, y finalmente, preparar su casa, para la fiesta que había organizado.
Entró a la ducha con la rara idea de que ese día pasaría algo inolvidable, y que ella estaría involucrada en algo raro. Simplemente no tomó en cuenta y se puso algo liviano para salir.
Vio que su casa era un desastre, pero luego llegaría a ordenar. Tenía envases de comida, bebidas y tampoco olvidaba sus doce correos del psiquiatrico por atraso en la hora de visita.
-Si yo me siento bien conmigo misma, quiere decir que no estoy loca, no necesito ver a un psiquiatra.- dijo y tomó su auto para partir al mall.
Cuando llegó allá, vio que Luis todavía no llegaba, así que decidió preguntarle a Mariana que había pasado entre ella y Pablo el viernes pasado.
-No pasó nada, puedes apostarlo galla.- dijo Mariana.- Conversamos un rato en la oscuridad.
-Está bien, te creo.
-De que color quieres tu vestido?.- preguntó Mariana.
-Creo que quiero uno más oscuro, pero tampoco que me haga pasar desapercivida, que sea alumbrado, pero que no paresca una lámpara, algo amarillo talvez.
-Oook.- respondio la amiga cómo si hubiera entendido lo que ella trató de decir.
-Mira ahí llega Luchin.- dijo Teresa.
Se probó un vestido rojo, pero no le gustó ni a ella; luego se puso uno azul de vieja, horrible; uno verde que le apretaba el busto, y era peligroso ese aspecto en un vestido, podría hacerla el asmerreir de la gala, y finalmente uno rosa, que era bastante agradable.
-No! Muerete, está hermosísimo.- dijo Mariana al ver el vestido de Teresa.
-Creís?
-Si, todo el rato, está muy lindo.- le respondió Luis.
-Luis, tu siempre decís que los vestidos están lindos, una mínima crítica.- dijo Teresa.
-Querís que te critíque.- dijo Luis en tono de amenaza.
-Dame tu mejor golpe.
-En el rojo, parecías putita, con el azul, me recordabas a la directora del colegio, en el verde, se te veían las tremendas pechugas, con éste rosado, te ves bien.
-No dijiste eso.- le dijo Mariana.
-Lo dije ya!- dijo Luis mientras reía.
Teresa no sabía si ahorcarlo ahí mismo, o controlarse y matarlo más tarde.
-Me llevo éste Marianita.- dijo y se fue a cambiar.
-Esta bien amiga.
En el probador escuchaba las voces de sus amigos, pero no entendía bien lo que decían. Quería únicamente salir de ahí y no verle la cara nunca más a Luis.
Se despidió sólo de Mariana, y partió en su auto hacia su trabajo en la oficina. Desgraciadamente para ella, Luis también trabajaba ahí, al igual que Pablo, Pedro y Mariana.
-No puedo creer que tendré que verle la cara el lunes.- refunfuñaba en el auto.- no creo que sea tan care' raja como para aparecerse en mi casa hoy.
Dos cientos mil pesos le entregaron en la oficina, y partió, con ese mismo dinero, a comprar cosas para comer en la fiesta.
Cuando llegó a su casa, eran las seis con quince minutos, tenía tiempo de sobra para ordenar. Prendió la radio, y se puso a escuchar su música favorita mientras bailaba ordenando.
Cuando terminó, se sentía tan cansada, que se estiró y durmió unos treinta minutos. La despertó celular.
Era Mariana llamándola.
-Podís' creer que el descarado de Luis me insitió y me insistió que le dijera que había pasado con el Pablo?.-
-Te enojaste también?.- preguntó Teresa, con voz de sueño.
-Por supuesto, estoy enojadísima.
Teresa recordó todo el enojo que tenía y se le juntó con ésto. No sabía exactamente que hacer, sólo que si aparecía Luis en su fiesta, lo hecharía a escobasos a la calle.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Teresa tenía algo en mente, estaba molesta, irritada, apestada, y había tomado bastante, no sentía control de ella. Sólo se le pasaban por la menter las palabras del psiquiatra.
-Lo que menos te recomiendo, por que podría ser catastrófico, es que tomes alcohol.
Eso no la detuvo, se dió cuenta que Luis había llegado, y estaba completamente sólo en su patio, sentado en un tronco mirando al cielo como los huevones. Tomó el escobillón y se acercó a él...
El despertador sonó a las seis con treinta minutos, se le había olvidado apagarlo la noche anterior.
Eso no la detuvo y siguió durmiendo hasta las doce de la tarde.
Cuando se levantó, le dolía la cabeza, y andaba de malas, hace dos días que le había llegado, y siempre se pone idiota con medio mundo cuando anda así.
Tenía que ver a Luis y Mariana a las 14:30 en el mall para probrarse vestidos para su gala en el trabajo, "no puedo ser la peor vestida", se repetía. Luego ir a su trabajo a retirar su sueldo de quincena, y finalmente, preparar su casa, para la fiesta que había organizado.
Entró a la ducha con la rara idea de que ese día pasaría algo inolvidable, y que ella estaría involucrada en algo raro. Simplemente no tomó en cuenta y se puso algo liviano para salir.
Vio que su casa era un desastre, pero luego llegaría a ordenar. Tenía envases de comida, bebidas y tampoco olvidaba sus doce correos del psiquiatrico por atraso en la hora de visita.
-Si yo me siento bien conmigo misma, quiere decir que no estoy loca, no necesito ver a un psiquiatra.- dijo y tomó su auto para partir al mall.
Cuando llegó allá, vio que Luis todavía no llegaba, así que decidió preguntarle a Mariana que había pasado entre ella y Pablo el viernes pasado.
-No pasó nada, puedes apostarlo galla.- dijo Mariana.- Conversamos un rato en la oscuridad.
-Está bien, te creo.
-De que color quieres tu vestido?.- preguntó Mariana.
-Creo que quiero uno más oscuro, pero tampoco que me haga pasar desapercivida, que sea alumbrado, pero que no paresca una lámpara, algo amarillo talvez.
-Oook.- respondio la amiga cómo si hubiera entendido lo que ella trató de decir.
-Mira ahí llega Luchin.- dijo Teresa.
Se probó un vestido rojo, pero no le gustó ni a ella; luego se puso uno azul de vieja, horrible; uno verde que le apretaba el busto, y era peligroso ese aspecto en un vestido, podría hacerla el asmerreir de la gala, y finalmente uno rosa, que era bastante agradable.
-No! Muerete, está hermosísimo.- dijo Mariana al ver el vestido de Teresa.
-Creís?
-Si, todo el rato, está muy lindo.- le respondió Luis.
-Luis, tu siempre decís que los vestidos están lindos, una mínima crítica.- dijo Teresa.
-Querís que te critíque.- dijo Luis en tono de amenaza.
-Dame tu mejor golpe.
-En el rojo, parecías putita, con el azul, me recordabas a la directora del colegio, en el verde, se te veían las tremendas pechugas, con éste rosado, te ves bien.
-No dijiste eso.- le dijo Mariana.
-Lo dije ya!- dijo Luis mientras reía.
Teresa no sabía si ahorcarlo ahí mismo, o controlarse y matarlo más tarde.
-Me llevo éste Marianita.- dijo y se fue a cambiar.
-Esta bien amiga.
En el probador escuchaba las voces de sus amigos, pero no entendía bien lo que decían. Quería únicamente salir de ahí y no verle la cara nunca más a Luis.
Se despidió sólo de Mariana, y partió en su auto hacia su trabajo en la oficina. Desgraciadamente para ella, Luis también trabajaba ahí, al igual que Pablo, Pedro y Mariana.
-No puedo creer que tendré que verle la cara el lunes.- refunfuñaba en el auto.- no creo que sea tan care' raja como para aparecerse en mi casa hoy.
Dos cientos mil pesos le entregaron en la oficina, y partió, con ese mismo dinero, a comprar cosas para comer en la fiesta.
Cuando llegó a su casa, eran las seis con quince minutos, tenía tiempo de sobra para ordenar. Prendió la radio, y se puso a escuchar su música favorita mientras bailaba ordenando.
Cuando terminó, se sentía tan cansada, que se estiró y durmió unos treinta minutos. La despertó celular.
Era Mariana llamándola.
-Podís' creer que el descarado de Luis me insitió y me insistió que le dijera que había pasado con el Pablo?.-
-Te enojaste también?.- preguntó Teresa, con voz de sueño.
-Por supuesto, estoy enojadísima.
Teresa recordó todo el enojo que tenía y se le juntó con ésto. No sabía exactamente que hacer, sólo que si aparecía Luis en su fiesta, lo hecharía a escobasos a la calle.
-Luis me dejó plantado hoy, me dio muchísima rabia. Después de todo, él fue el de la idea de juntarnos.- dijo Pedro.
-Yo también estoy enojada. Luis anda bastante irritante estos días.- dijo Mariana en respuesta.- me insistió y me insistió para que le dijera si había pasado algo entre Pablo y yo.
-Y más encima es copuchento el huevón.- dijo Pablo.- lo que haya o no pasado esa noche, no es incumbencia de él, y menos de él, que no tiene nada que meterse en mi vida privada.
Teresa tenía algo en mente, estaba molesta, irritada, apestada, y había tomado bastante, no sentía control de ella. Sólo se le pasaban por la menter las palabras del psiquiatra.
-Lo que menos te recomiendo, por que podría ser catastrófico, es que tomes alcohol.
Eso no la detuvo, se dió cuenta que Luis había llegado, y estaba completamente sólo en su patio, sentado en un tronco mirando al cielo como los huevones. Tomó el escobillón y se acercó a él...
sábado, 12 de septiembre de 2009
Uno.-
14 de junio:
Se despertó temprano esa mañana, era día sábado, y los sábados solía dormir hasta tarde, sin embargo aquella mañana, una mañana exquisita, sentía que debía saborearla desde el principio.
Tomó desayuno a las 8:30, dos tostadas, té, jugo natural, un huevo con dos tiritas de tocino; típico desayuno gringo, pensó.
Tenía que ver a Teresa y Mariana a las 14:30, las acompañaría al mall a comprarse vestidos para la gala del trabajo que era en dos semanas más. Luego se iría con Mariana a un café, por que quedaron en que Mariana le contaría lo que había pasado entre ella y Pablo el viernes pasado.
Luego tendría que volar a su departamento y cambiarse para salir con Pedro, el mejor amigo de Pablo, y copuchar acerca de Pablo y Mariana, y lo que había contado Pablo sobre ella.
Finalmente tenía que ir a comprar un par de cosas a Casa Royal, y luego a la fiesta de Pablo, donde iban a estar los cinco. Y podían aclarar todo.
-Va a quedar la cagá'.- pensó y se fue a la ducha.
Estuvo viendo caricaturas toda la mañana, le encantaban los Padrinos mágicos y Bob esponja. Era fanático de la serie Avatar y odiaba ver cómo Hannah Montana movía tanto la boca para hablar, aún así, la veía.
Estuvo aproximadamente una media hora eligiendo que se pondría para ver a Teresa y Mariana. Era un día hermoso, pero no quería usar shorts, por que no tenía zapatillas que combinaran.
Decidió ponerse sus Converse azules, con una polera que combinara, y sus jeans favoritos, y exactamente a las dos en punto, partió.
Tomó la micro, y se sofocó. Ojalá me hubiera puesto los shorts, dijo, y se bajó. Caminó hacia el metro, y allí dentro iba mucho mejor, más espacioso, y más fresco, después de todo, toda la ruta era por la parte alta del metro.
-No! Muerete, está hermosísimo.- dijo Mariana al ver el vestido de Teresa.
-Creís?
-Si, todo el rato, está muy lindo.- le replicó.
-Luis, tu siempre decís que los vestidos están lindos, una mínima crítica.
-Querís que te critíque.- dijo Luis en tono de amenaza.
-Dame tu mejor golpe.
-En el rojo, parecías putita, con el azul, me recordabas a la directora del colegio, en el verde, se te veían las tremendas pechugas, con éste rosado, te ves bien.
-No dijiste eso.- le dijo Mariana.
-Lo dije ya!.- dijo Luis mientras reía.
Teresa se quedó mirándolo con una cara de odio, y le dijo específicamente a Mariana que se llevaba ese.
-Ahora te vas a enojar conmigo?.- decía Luis.- Lo encuentro ridículo, sabes que no era verdad.
-Ok Marianita, me tengo que ir.- le dijo y le dio un beso en la cara.
-Me fui al chancho?
-Al chancho, al caballo, a la granja entera huevoncito, pero descuida, ya se le pasará.- le dijo Mariana y tomaron la micro para ir al café.
-Entonces, cuentame.- le dijo Luis en el café.- Que pasó entre tú y el Pablito.
-Ok yo te cuento, no pasó nada!.
-Cómo que no pasó nada?! Osea, que se hayan quedado los sostenes allá, es mera coincidencia.
-La polera me apretaba, y me los saqué, los deje en el baño, y se me quedaron ahí.
-Si claaro.
-Pero si es verdad, Luis, que te acuerdas tú.
-Yo recuerdo que estabamos bailando, y tu y él se fueron al patio de la casa, y no los volví a ver más, por que yo me tenía que ir.
-Ok, esto es lo que pasó. Me llevó al patio, y no pasó nada más.
-Claaro.
-Pero si no pasó nada!.- dijo tomando su cartera y se fue bastante molesta.
Y ahora todo el mundo anda sensible, pensó Luis y se fue a su departamento de nuevo.
Cuando llegó allí, eran las 15:30; se sintió cansadísimo, y se estiró en su cama. Sólo cinco minutitos, dijo, y sin darse cuenta se durmió.
Eran las 19:30, y abrió los ojos.
-El Pedro !.- dijo y saltó al ropero a ponerse lo que fuere.
-Aló Pedrito!?... Si disculpa, si se que hace dos horas debería haber estado allí... cómo?... bueno... perdón... pero si te estoy pidiendo disculpas!... aaah, lo que tu quieras...- dijo y cortó.- Ahora todo Santiago está con la regla, no sé con que cara me voy a meter a esa fiesta. Teresa, Pedro y Mariana están enojados, y con Pablo me llevó como el perro y el gato, de hecho, puedo admitir, que me odia.
Con todo eso, aún así entró a la ducha, y se cambió de ropa para ir a la fiesta.
Cuando entró allí, tenía miedo, y no sabía que pensar. Hasta que vio al grupito, Mariana coqueteando con Pablo, y Teresa conversando con Pedro.
De pronto todas las miradas se posaron en él. Debía salir corriendo?, no, hubiera sido un cobarde.
Tal vez una disculpa arrodillado?, no, era demasiado orgulloso cómo para hacerlo.
Se acercó y de pronto, los cuatro le dieron la espalda. Se sentía horrible, no sabía que hacer.
Salió al patio de la casa, y se quedó sentado en un pedazo de tronco que había, mirando la luna, con los tambores de la música retumbándole en el oído.
No notó cuando la sombra llena de ira se le acercó por la espalda, y lo último que sintió fue el golpe en la nuca que le quitó la vida...
Se despertó temprano esa mañana, era día sábado, y los sábados solía dormir hasta tarde, sin embargo aquella mañana, una mañana exquisita, sentía que debía saborearla desde el principio.
Tomó desayuno a las 8:30, dos tostadas, té, jugo natural, un huevo con dos tiritas de tocino; típico desayuno gringo, pensó.
Tenía que ver a Teresa y Mariana a las 14:30, las acompañaría al mall a comprarse vestidos para la gala del trabajo que era en dos semanas más. Luego se iría con Mariana a un café, por que quedaron en que Mariana le contaría lo que había pasado entre ella y Pablo el viernes pasado.
Luego tendría que volar a su departamento y cambiarse para salir con Pedro, el mejor amigo de Pablo, y copuchar acerca de Pablo y Mariana, y lo que había contado Pablo sobre ella.
Finalmente tenía que ir a comprar un par de cosas a Casa Royal, y luego a la fiesta de Pablo, donde iban a estar los cinco. Y podían aclarar todo.
-Va a quedar la cagá'.- pensó y se fue a la ducha.
Estuvo viendo caricaturas toda la mañana, le encantaban los Padrinos mágicos y Bob esponja. Era fanático de la serie Avatar y odiaba ver cómo Hannah Montana movía tanto la boca para hablar, aún así, la veía.
Estuvo aproximadamente una media hora eligiendo que se pondría para ver a Teresa y Mariana. Era un día hermoso, pero no quería usar shorts, por que no tenía zapatillas que combinaran.
Decidió ponerse sus Converse azules, con una polera que combinara, y sus jeans favoritos, y exactamente a las dos en punto, partió.
Tomó la micro, y se sofocó. Ojalá me hubiera puesto los shorts, dijo, y se bajó. Caminó hacia el metro, y allí dentro iba mucho mejor, más espacioso, y más fresco, después de todo, toda la ruta era por la parte alta del metro.
-No! Muerete, está hermosísimo.- dijo Mariana al ver el vestido de Teresa.
-Creís?
-Si, todo el rato, está muy lindo.- le replicó.
-Luis, tu siempre decís que los vestidos están lindos, una mínima crítica.
-Querís que te critíque.- dijo Luis en tono de amenaza.
-Dame tu mejor golpe.
-En el rojo, parecías putita, con el azul, me recordabas a la directora del colegio, en el verde, se te veían las tremendas pechugas, con éste rosado, te ves bien.
-No dijiste eso.- le dijo Mariana.
-Lo dije ya!.- dijo Luis mientras reía.
Teresa se quedó mirándolo con una cara de odio, y le dijo específicamente a Mariana que se llevaba ese.
-Ahora te vas a enojar conmigo?.- decía Luis.- Lo encuentro ridículo, sabes que no era verdad.
-Ok Marianita, me tengo que ir.- le dijo y le dio un beso en la cara.
-Me fui al chancho?
-Al chancho, al caballo, a la granja entera huevoncito, pero descuida, ya se le pasará.- le dijo Mariana y tomaron la micro para ir al café.
-Entonces, cuentame.- le dijo Luis en el café.- Que pasó entre tú y el Pablito.
-Ok yo te cuento, no pasó nada!.
-Cómo que no pasó nada?! Osea, que se hayan quedado los sostenes allá, es mera coincidencia.
-La polera me apretaba, y me los saqué, los deje en el baño, y se me quedaron ahí.
-Si claaro.
-Pero si es verdad, Luis, que te acuerdas tú.
-Yo recuerdo que estabamos bailando, y tu y él se fueron al patio de la casa, y no los volví a ver más, por que yo me tenía que ir.
-Ok, esto es lo que pasó. Me llevó al patio, y no pasó nada más.
-Claaro.
-Pero si no pasó nada!.- dijo tomando su cartera y se fue bastante molesta.
Y ahora todo el mundo anda sensible, pensó Luis y se fue a su departamento de nuevo.
Cuando llegó allí, eran las 15:30; se sintió cansadísimo, y se estiró en su cama. Sólo cinco minutitos, dijo, y sin darse cuenta se durmió.
Eran las 19:30, y abrió los ojos.
-El Pedro !.- dijo y saltó al ropero a ponerse lo que fuere.
-Aló Pedrito!?... Si disculpa, si se que hace dos horas debería haber estado allí... cómo?... bueno... perdón... pero si te estoy pidiendo disculpas!... aaah, lo que tu quieras...- dijo y cortó.- Ahora todo Santiago está con la regla, no sé con que cara me voy a meter a esa fiesta. Teresa, Pedro y Mariana están enojados, y con Pablo me llevó como el perro y el gato, de hecho, puedo admitir, que me odia.
Con todo eso, aún así entró a la ducha, y se cambió de ropa para ir a la fiesta.
Cuando entró allí, tenía miedo, y no sabía que pensar. Hasta que vio al grupito, Mariana coqueteando con Pablo, y Teresa conversando con Pedro.
De pronto todas las miradas se posaron en él. Debía salir corriendo?, no, hubiera sido un cobarde.
Tal vez una disculpa arrodillado?, no, era demasiado orgulloso cómo para hacerlo.
Se acercó y de pronto, los cuatro le dieron la espalda. Se sentía horrible, no sabía que hacer.
Salió al patio de la casa, y se quedó sentado en un pedazo de tronco que había, mirando la luna, con los tambores de la música retumbándole en el oído.
No notó cuando la sombra llena de ira se le acercó por la espalda, y lo último que sintió fue el golpe en la nuca que le quitó la vida...
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